Navidad es Jesús...
LIÉBANA, Juan Ignacio - Mensajes - Mensaje de monseñor Juan Ignacio Liébana, obispo de Chascomús para la Navidad de 2025
En estos días, pasando por varias plazas de los pueblos de la diócesis, hermosamente decoradas con motivos navideños, me extrañó que, en muchas de ellas, faltara la figura de Jesús y del pesebre. Enormes árboles, con luces de colores, trineos, renos, Papá Noel, todo muy bello, pero con un gran ausente: el Niño Dios...
Más allá del simbolismo religioso del árbol navideño y de Santa Claus (San Nicolás: obispo generoso que hacía regalos anónimos a pobres y niños), nos podemos quedar con la cáscara y olvidarnos del contenido. Como dice el proverbio: "mientras el sabio señala la luna, el necio mira el dedo"...
Creo que estamos corriendo el riesgo de quedarnos mirando el dedo y no descubrir la belleza de la luna. Si celebramos Navidad, es porque celebramos un nacimiento, el de Jesús, cuya encarnación dejó una huella en la historia. Es imposible celebrar la Navidad y no reconocerlo a Jesús, al menos como personaje central en este día.
¿Será que se trata de un simple olvido o descuido? ¿O será algo más bien intencionado y buscado? ¿Herodes sigue persiguiendo al Niño para darle muerte porque no quiere competencia? ¿Será que el dios dinero, consumo, apariencia, bullicio, bienestar (y podemos seguir con la lista), anda queriendo destronar al Dios que se hace un Niño frágil y necesitado?
Navidad es Jesús. Si lo excluimos, al menos no caigamos en la hipocresía de llamarla Navidad...
Navidad es la cercanía de Dios, es el Dios con nosotros, el Dios escandalosamente cercano, que nos cuestiona con su humildad, que nos desarma con su ternura, que nos pacifica con su mansedumbre, que nos reconcilia con su fragilidad.
No repitamos la historia. Que la Sagrada Familia de Jesús, José y María no pasen de largo por no encontrar lugar en nuestras apretadas agendas o en nuestros espacios públicos, donde silenciosa y maliciosamente, se los va corriendo cada vez más. No sigamos marginando a Jesús de nuestra sociedad. Porque su vacío sólo provocaría más violencia, más individualismo, más indiferencia, más desigualdad, más guerra, más adicciones, más sinsentido... Volvamos a acoger a Jesús. Lo necesitamos como sociedad. Nuestras familias necesitan de su presencia. Nuestros pueblos necesitan de sus valores, de su luz, de su verdad, de su belleza...
Volvamos, pues, al pesebre, donde la Sagrada Familia nos espera y nos acoge. Miremos este espacio sagrado con ojos de niño. Volvamos a esa inocencia primordial. Volvamos al corazón. Miremos con fe esta familia que le falta todo, pero lo tiene todo, porque tiene paz, amor y alegría, aunque le falten tantas cosas. Tiene lo esencial: Jesús, el tesoro más preciado...
Navidad es Jesús. Navidad sin Él es vacío, tristeza, soledad, ruido, apariencia, comprar más, tener más, acaparar más... Navidad es compartir. Navidad es sobriedad. Navidad es respetar. Navidad es cuidar. Navidad es mirar a los costados para acompañar la fragilidad. Navidad es comunidad. Navidad es integrar. Navidad es sumar. Navidad es sabernos familia. Navidad es compasión. Navidad es darnos la oportunidad para renacer como sociedad...
Mons. Juan Ignacio Liébana, obispo de Chascomús
Navidad de 2025