Nochebuena 2025

CARRARA, Gustavo Oscar - Homilías - Homilía de monseñor Gustavo Carrara, arzobispo de La Plata en la misa de la Nochebuena 2025

Estamos celebrando la Nochebuena. Esta es la única noche del año que tiene nombre propio, y recibe este nombre por la buena noticia del Nacimiento de Jesús. Digamos entonces: Nace Jesús, alegres en la esperanza.

¿Cuál es el contexto de la primera Nochebuena de la historia? Un censo del emperador Augusto. La firma de un decreto que le cambia la vida a todo el mundo, que busca mostrar poder y autoridad. Es así que José y María con un embarazo avanzado, se ponen en camino hacia Belén. Y sin un lugar digno para nacer, en un pesebre, nace el Hijo de Dios. En esa primera Nochebuena de la historia, Dios elige para nacer el lugar de los últimos, de los que no cuentan, para que nadie por ser pobre, o por estar roto en la vida, se avergüence de acercarse a Él. Como afirma el Papa León XIV: "Mientras el hombre quiere convertirse en Dios para dominar al prójimo, Dios quiere convertirse en hombre para liberarnos de toda esclavitud"[1].

Esta noche, nos dejamos conmover nuevamente por el anuncio del Ángel del Señor a los pastores: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc. 2, 10-12).

No es una alegría chiquita, para unos pocos, es alegría para todo el pueblo. Se cumple de modo desbordante la promesa que el profeta Isaías nos trae en la primera lectura: "El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz... Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia... Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado" (Cf. Is. 9, 1-6).

Y en la segunda lectura el apóstol Pablo nos anticipa hoy, que este Niño ha nacido para dar la vida por todos nosotros: "Él se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien"  (Tit. 2, 14). Su misión está en su nombre. Jesús quiere decir: Dios salva.

La señal de esta Nochebuena, lo que tiene que captar nuestra mirada, y no olvidemos que aquello que capta nuestra mirada ya casi nos tiene en el bolsillo, es el Niño recién nacido y acostado en un pesebre.

En su carta sobre el pesebre el papa Francisco nos decía: "¿Por qué el belén suscita tanto asombro y nos conmueve? En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios. Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez. El don de la vida, siempre misterioso para nosotros, nos cautiva aún más viendo que Aquel que nació de María es la fuente y protección de cada vida. En Jesús, el Padre nos ha dado un hermano que viene a buscarnos cuando estamos desorientados y perdemos el rumbo; un amigo fiel que siempre está cerca de nosotros; nos ha dado a su Hijo que nos perdona y nos levanta del pecado"[2].

Para nosotros es común representar el pesebre, y participar con este simple signo de una gran obra misionera. Ahora bien, ¿cuál es su origen? ¿Quién tuvo esta inspiración? San Francisco de Asís, en el año 1223, fue el promotor de esta iniciativa.

En esa carta del pesebre nos recordaba el Papa Francisco: "Las Fuentes Franciscanas narran en detalle lo que sucedió en Greccio. Quince días antes de la Navidad, Francisco llamó a un hombre del lugar, de nombre Juan, y le pidió que lo ayudara a cumplir un deseo: «Deseo celebrar la memoria del Niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno». Tan pronto como lo escuchó, ese hombre bueno y fiel fue rápidamente y preparó en el lugar señalado lo que el santo le había indicado. El 25 de diciembre, llegaron a Greccio muchos frailes de distintos lugares, como también hombres y mujeres de las granjas de la comarca, trayendo flores y antorchas para iluminar aquella noche santa. Cuando llegó Francisco, encontró el pesebre con el heno, el buey y el asno. Las personas que llegaron mostraron frente a la escena de la Navidad una alegría indescriptible, como nunca antes habían experimentado?[3].

En esta Nochebuena volvemos con nuestro corazón al pesebre y pedimos la gracia de descansar en Él. Como dice Santa Benedicta de la Cruz: "El niño del pesebre extiende sus bracitos, y su sonrisa parece decir lo que más tarde pronunciarán los labios del hombre: Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, que yo los aliviaré?[4].

Necesitamos de la ternura del Niño, ya que como pueblo caminamos en tinieblas. Su Luz que ha bajado del cielo contrasta con la noche oscura del pecado, de la injusticia social, del sálvese quien pueda, que termina en el todos contra todos.

Ante la realidad del pecado, mirando al Niño Jesús confesamos que: "El pecado del mundo es inmenso, pero no es infinito. En cambio, el amor misericordioso del Redentor, este sí es infinito?[5]. Ante la injusticia social, recordamos que Belén significa "la casa del pan", y nos comprometemos a compartir el pan con los que no lo tienen. Y ante el sálvese quien pueda, elegimos como ícono de la fraternidad y la amistad social, la parábola del Buen Samaritano, que nos compartirá como enseñanza el Niño Dios siendo ya adulto.

Esta noche como nos sugiere el Papa León pidamos la gracia de la admiración y el asombro: "Admiremos, queridos amigos, la sabiduría de la Navidad. En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida -la suya-, para todos. No es una idea que resuelva todos los problemas, sino una historia de amor que nos involucra?[6].

Hoy es Nochebuena, y porque nace Jesús, renace la alegría. Nace el Amor, y donde hay amor hay lugar para la esperanza. Por eso volvemos a decir: Nace Jesús, alegres en la esperanza.

Mons. Gustavo Carrara arzobispo de La Plata.
24 de diciembre de 2025.
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Notas:
[1] León XIV. Homilía de la Santa Misa de Nochebuena. 2025.
[2] Admirabile signum. Carta apostólica del papa Francisco sobre el significado y el valor de pesebre (Greccio, en el Santuario del Pesebre, 1 de diciembre de 2019). N° 3.
[3] Admirabile signum. Carta apostólica del papa Francisco sobre el significado y el valor de pesebre (Greccio, en el Santuario del Pesebre, 1 de diciembre de 2019). N° 2.
[4] Edith Stein. Obras selectas. Editorial Monte Carmelo. Burgos. 1997. Pág. 378.
[5] Exhortación Apostólica C'est la Confiance del Santo Padre Francisco sobre la confianza en el Amor Misericordioso de Dios con motivo del 150° aniversario del nacimiento de Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. N° 29.
[6] León XIV. Homilía de la Santa Misa de Nochebuena. 2025.