La Iglesia en Bahía Blanca cerró el Jubileo con una celebración en la catedral
- 31 de diciembre, 2025
- Bahía Blanca (Buenos Aires) (AICA)
La misa fue presidida por el obispo auxiliar, mons. Fournau, con la participación de comunidades de la arquidiócesis, y un mensaje centrado en la esperanza, la solidaridad y el compromiso pastoral.
La catedral Nuestra Señora de la Merced, en la ciudad de Bahía Blanca, fue escenario el 28 de diciembre de la misa de clausura del Jubileo de la Esperanza en el ámbito diocesano. La Eucaristía fue presidida por el obispo auxiliar de Bahía Blanca, monseñor Pedro Fournau.
Concelebraron el presbítero Luciano Guardia, párroco de la catedral; el presbítero Fabio Oller, párroco de Santa Teresita; y el presbítero Mariano Fritz, director de la Escuela de Teología Arquidiocesana. Participaron fieles de diversas parroquias y comunidades de la arquidiócesis, junto con representantes de congregaciones religiosas y agentes pastorales de distintas localidades.
En su homilía, monseñor Fournau expresó la alegría de compartir la celebración con la comunidad catedralicia y con toda la Iglesia diocesana. Señaló la comunión con el arzobispo, monseñor Carlos Azpiroz Costa OP, quien en el monasterio San Juan celebró también la clausura del Año Santo Jubilar. Asimismo, destacó la presencia de comunidades provenientes de distintos barrios y ciudades, como signo de una Iglesia que quiso hacerse presente de manera amplia y diversa.
El obispo recordó el camino recorrido a lo largo del año jubilar, iniciado tras la convocatoria del papa Francisco, y las celebraciones realizadas en los templos jubilares designados, en hospitales, unidades penitenciarias y en las fiestas patronales de cada comunidad. Subrayó que el Jubileo se vivió como una experiencia de cercanía, sin distancias ni barreras, y como una oportunidad para atravesar todas las realidades humanas con la misericordia de Dios.
Transformar todo en signos de esperanza
En su reflexión, monseñor Fournau puso el acento en la esperanza como eje central del Jubileo. Señaló que los signos de los tiempos requieren una respuesta concreta que los transforme en signos de esperanza a partir del compromiso personal y comunitario. En ese marco, mencionó situaciones difíciles vividas durante el año, como la inundación que afectó a la región, y valoró la respuesta solidaria de jóvenes, voluntarios, parroquias y organizaciones eclesiales.
Destacó también la tarea de Cáritas y de los espacios comunitarios que, en medio de la emergencia, ofrecieron contención a personas evacuadas y a quienes enfrentan problemáticas de adicciones. Remarcó la condonación de deudas a pequeños productores y familias vulnerables como un gesto concreto del espíritu jubilar.
Al referirse a la fiesta de la Sagrada Familia, el obispo afirmó que cada familia constituye un signo de esperanza en la sociedad actual, especialmente en un contexto marcado por la disminución de la natalidad y diversas formas de descarte. Indicó que la vida que se abre paso representa una buena noticia y un testimonio del Evangelio.
Finalmente, monseñor Fournau invitó a la comunidad a continuar el camino como peregrinos de esperanza, con la certeza de la cercanía de Dios en medio de las dificultades.+