Brasil: en las puertas del nuevo año, los obispos llaman a renovar la esperanza

  • 31 de diciembre, 2025
  • Brasilia (Brasil) (AICA)
En un mensaje de Año Nuevo, los prelados brasileños motivan a la esperanza cristiana, y exhortan a trabajar por "una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante".

Al cierre del Año Jubilar en las diócesis y en vísperas del nuevo año civil, la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) dirigió al pueblo brasileño un mensaje de Año Nuevo en el que motiva a la esperanza cristiana, manifestando su preocupación frente a los retrocesos éticos, sociales y democráticos vividos durante 2025.

En su mensaje la CNBB subraya que los obispos recuerdan que hace pocos días la Iglesia celebró el nacimiento de Jesucristo y renuevan el anuncio hecho a los pastores en la noche de Navidad: "No tengan miedo. Les anuncio una gran alegría, que lo será también para todo el pueblo".

En su amplio mensaje, los prelados brasileños expresan su alegría por las conquistas alcanzadas como nación y, al mismo tiempo, su preocupación ante situaciones que hieren la dignidad humana y el bien común. "Como pastores, exultamos con las victorias y conquistas y nos inquietamos -incluso nos indignamos- por algunos retrocesos en el campo de la ética y del cuidado de los pobres", escriben.

Noticias positivas que fortalecen la esperanza
Los obispos destacan una serie de noticias positivas que fortalecen la esperanza, como  "el aumento de la tasa media de médicos por número de habitantes", la eliminación de algunas tarifas norteamericanas sobre productos brasileños, la estabilidad de la inflación, la reducción del desempleo, el crecimiento relativo del Producto Interno Bruto, el aumento significativo del cooperativismo y la apertura de nuevos mercados internacionales, el hecho de que Brasil consolide su liderazgo en energías renovables y la realización de la COP30 en Belém do Pará, remarcando que la Iglesia estuvo presente "no como protagonista político, sino con el deseo de contribuir a la construcción de caminos comunes ante la crisis climática" y por "el cuidado de la 'Casa Común'".

Profundas tensiones y retrocesos sociales
Por otra parte, los prelados advierten con preocupación que este año también estuvo marcado por "profundas tensiones y retrocesos sociales" que dejaron "heridas abiertas en el tejido social", señalando, entre los hechos que generan mayor alarma, el pago exorbitante de intereses y amortizaciones de la deuda pública, que limita la inversión en educación, salud, vivienda y seguridad; "el debilitamiento de la ética y el aumento de la corrupción en la vida pública"; la fragilización de los mecanismos democráticos por intereses económicos y disputas de poder; y la flexibilización de marcos legales esenciales, como la Ley de Ficha Limpia.


Asimismo, los obispos denuncian el "irrespeto a los pueblos originarios y tradicionales", las amenazas a la protección ambiental derivadas de los cambios en la Ley General de Licenciamiento, la persistente desigualdad social, el aumento de la violencia, especialmente el feminicidio y los crímenes motivados por la intolerancia, el uso de drogas, el crecimiento de economías ilícitas y "la pérdida de decoro y la falta de responsabilidad por parte de algunas autoridades", especialmente del Congreso. Y advierten con firmeza que "los discursos de odio, la manipulación de la verdad, las violencias, los radicalismos ideológicos y los intereses particulares no pueden imponerse al bien común".

Estas realidades hieren la dignidad humana y oscurecen la vocación democrática del país, observan los prelados, quienes reafirman que la presencia de Dios hecho niño, "simple y cercano", renueva la certeza de que ninguna oscuridad es definitiva y que la esperanza es una fuerza transformadora para quienes buscan el bien común, recalcando que "ningún proyecto político puede ponerse por encima de la vida, del respeto a la persona humana, de la justicia social y del cuidado de la Casa Común".

Sacralidad de la vida humana
Los obispos reiteran la sacralidad de la vida humana "desde la concepción hasta su fin natural", definida como "el primero de los derechos, don gratuito de Dios", y manifiestan su oposición firme a cualquier iniciativa de legalización del aborto en Brasil. Defender la vida implica también combatir el hambre, la miseria y la desigualdad, y crear condiciones para que "todos tengan vida y vida en abundancia", recuerdan los prelados, quienes también indican que la democracia es un patrimonio del pueblo brasileño que necesita ser cuidado y promovido, reiterando que los cristianos están llamados a ser "testigos creíbles, artesanos de la paz, constructores de puentes, promotores de la caridad política y de la responsabilidad social".

En este sentido, los obispos hacen un llamado urgente a que la nación recupere el camino de la pacificación, el diálogo y el respeto mutuo, expresando su deseo de trabajar por "una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante", orientada a un mundo reconciliado en el amor, y concluyen con una afirmación: "No caminamos en la oscuridad; somos peregrinos de esperanza".+