Paz, memoria y desarme: el mensaje que interpela al mundo
- 31 de diciembre, 2025
- Buenos Aires (AICA)
Por Máximo Jurcinovic, sacerdote y director de la Oficina de Comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina.
El director de la Oficina de Comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina, presbítero Máximo Jurcinovic, analizó en una columna de opinión sobre lo que será una nueva Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1° de enero de 2026, en la que el papa León XIV propone una paz "desarmada y desarmante", "que no se construye desde el miedo ni la violencia, sino desde la memoria, el diálogo".
Jurcinovic recordó que "cada 1° de enero, mientras el mundo inicia un nuevo año entre balances, expectativas y tensiones no resueltas, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Paz. No es un gesto protocolar ni una conmemoración aislada, sino una invitación persistente a mirar la realidad con mayor hondura y a colocar la paz en el centro de la conciencia personal, social y política".
El director de la Oficina de Comunicación de la CEA recordó que el mensaje del Papa propone una expresión tan evangélica como provocadora: una paz "desarmada y desarmante". "No se trata de una consigna ingenua ni de un llamado abstracto, sino de una palabra que brota del corazón mismo de la fe cristiana y dialoga de frente con un mundo marcado por conflictos persistentes, discursos de odio y una creciente naturalización de la violencia", manifestó.
Señaló que el mensaje pontificio "nos devuelve al corazón del Evangelio: la paz de Jesús es desarmada. No porque ignore la dureza de la historia, sino porque su lucha -encarnada, concreta, situada- renuncia a la lógica de la violencia. La novedad cristiana no se impone por la fuerza: se testimonia. Y ese testimonio exige memoria humilde".

"Hay un riesgo persistente que el mensaje señala con claridad: cuando tratamos la paz como un ideal lejano, dejamos de escandalizarnos cuando se la niega. Incluso terminamos justificando la guerra en su nombre. En ese desplazamiento se vuelve 'normal' lo que nunca debería serlo. Por eso resulta inquietante el clima cultural que acompaña el rearme: enormes esfuerzos económicos, discursos que instalan el miedo, y políticas educativas y comunicacionales que reemplazan la cultura de la memoria por una noción meramente armada de seguridad", sostuvo.
Jurcinovic aclaró que "frente a este panorama, el Papa propone un camino exigente y esperanzador a la vez: acción y espiritualidad. Junto con el compromiso concreto, se vuelve indispensable cultivar la oración, el diálogo ecuménico e interreligioso, el encuentro entre tradiciones y culturas. De allí nace una imagen poderosa: que cada comunidad se convierta en una 'casa de paz', un lugar donde aprendamos a desactivar la hostilidad mediante el diálogo, donde se practique la justicia y se preserve el perdón".
Finalmente, aseguró que "la paz no es una utopía si encuentra manos que la construyan. Mostrarlo hoy -dice el mensaje- requiere una creatividad pastoral atenta y generativa: palabras que sanen, gestos que desarmen, prácticas que hagan visible que otra convivencia es posible".+