Goya: Mons. Faifer animó a los fieles a convertirse en 'artesanos de la paz'

  • 2 de enero, 2026
  • Goya (Corrientes) (AICA)
El obispo emérito de Goya presidió la Eucaristía en la solmenidad de Santa María, Madre de Dios, en el marco de la 59ª Jornada Mundial de la Paz.

"La paz debe ser desarmada y desarmante para construir relaciones verdaderas", expresó el obispo emérito de Goya, monseñor Ricardo Faifer, en el inicio de 2026, al presidir la misa, en la catedral diocesana, en la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, y en el marco de la 59ª Jornada Mundial de la Paz

El obispo animó a los fieles a convertirse en "artesanos de la paz" y a desarmar el corazón para renovar la esperanza, invitando a la comunidad a redescubrir este tiempo como una oportunidad de renacimiento. 

"Cada día -dijo- puede ser el comienzo de una vida nueva, gracias al amor generoso de Dios y a la respuesta de nuestra libertad" y subrayó que el cambio personal "es la base de cualquier transformación social".

Monseñor Faifer insistió a los presentes a "desarmar el corazón para que realmente seamos constructores de relaciones buenas y pacíficas" y enfatizó, durante el saludo de la paz, que "necesitamos una paz desarmada y desarmante".


Al concluir la celebración, el prelado emérito llamó a contemplar el pesebre y a María como portadora de la bendición divina: "Él Señor Jesús es nuestra paz. Que en este año seamos de verdad artesanos de la paz en las cosas cotidianas".

Por su parte, el párroco de la catedral, presbítero Ariel Giménez, adhirió a las palabras del papa León XIV en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz y advirtió que "la paz no debe verse como algo lejano o exclusivo de naciones en guerra, sino como un compromiso que atañe a todos los ciudadanos en su trato diario".


"La paz no se impone ni se compra; se construye desde adentro hacia afuera, desde las decisiones diarias", señaló el párroco y advirtió -citando al Santo Padre León- que "cuando el corazón no está desarmado, la paz se vuelve frágil".

La misa por la paz, de la que participaron las diversas comunidades, concluyó con una oración de consagración a la Virgen, pidiendo que 2026 sea un camino recorrido por "hombres y mujeres capaces de sembrar esperanza y el Evangelio con alegría".+