Mons. Colombo: 'Descubrir los signos de Dios en la vida'

  • 3 de enero, 2026
  • Mendoza (AICA)
El arzobispo de Mendoza reflexionó sobre la sabiduría de María y el llamado a una paz auténtica, al presidir la celebración en el inicio de un nuevo año.

La parroquia Santa María Goretti de Drummond fue el escenario, el 1° de enero, de una celebración en la que la comunidad reflexionó sobre la figura de Santa María, Madre de Dios, y el llamado a la paz que marca el inicio de un nuevo año.

El arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Marcelo Colombo, presidió la celebración y, en su homilía, invitó a contemplar la figura de la Virgen María como un instrumento de Dios, portadora del Hijo de Dios que vino al mundo para salvar a la humanidad.

En su mensaje, destacó la actitud de María, quien respetó el plan divino y permitió que su hijo cumpliera su misión para el bien de los hombres. Recordó el contraste entre la alegría y el bullicio de los pastores que llegaron a adorar al Niño Jesús, y el silencio reflexivo de María, quien meditaba y guardaba cada momento en su corazón.

Este silencio, según el prelado, no era vacío, sino lleno de sabiduría, por lo que invitó a los presentes a hacer una pausa y reflexionar sobre cómo viven y afrontan los momentos significativos de sus vidas.

En esta solemnidad, el arzobispo mendocino resaltó la importancia de aprender de María a discernir los caminos de Dios y a vivir con una mirada más profunda y serena. Hizo un llamado a que, al comenzar el nuevo año, los fieles busquen comprender los signos de Dios en sus vidas y encontrar paz en medio de las dificultades cotidianas.

Una perspectiva pacífica verdadera
Haciéndose eco del mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial de la Paz, titulado "La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante", monseñor Colombo invitó a asumir una verdadera perspectiva pacífica como la que Jesús vivió durante su vida, incluso en momentos de traición y sufrimiento.

A su vez, recordó a san Francisco de Asís como un modelo de paz y a san Juan XXIII, quien abogó por el desarme total como camino para preservar la paz mundial.

En el inicio de un nuevo año, el titular del episcopado pidió por la paz mundial y por las víctimas de la violencia, al recordar a quienes perdieron la vida en los últimos tiempos, especialmente en los conflictos más recientes, y concluyó con una invitación a ofrecer el nuevo año a Dios y a pedir la gracia de vivir una vida cristiana auténtica, siguiendo el ejemplo de Jesús y de su madre, María.+