No a la 'diplomacia de la fuerza' pidió León XIV ante los embajadores
- 9 de enero, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
"La guerra ha vuelto a estar de moda", lamentó el pontífice y manifestó su preocupación por la "debilidad del multilateralismo a nivel internacional" en su discurso ante el Cuerpo Diplomático.
"La paz se busca por la fuerza de las armas como condición para afirmar el propio dominio. Y esto amenaza gravemente el Estado de derecho, fundamento de toda convivencia civil pacífica", lamentó el papa León XIV este 9 de enero, dirigiéndose al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede en el Aula de las Bendiciones con motivo del Año Nuevo.
Tras las palabras introductorias del decano del Cuerpo Diplomático, Georges Poulides, embajador de Chipre ante la Santa Sede, el Santo Padre dirigió un discurso a los 420 diplomáticos que representan a los más de 180 Estados, incluido la Argentina, que mantienen actualmente relaciones diplomáticas plenas con la Santa Sede, además de la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta.
El pontífice compartió una reflexión sobre nuestra época, "tan convulsionada por la proliferación de tensiones y conflictos".

"La diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo reemplazada por la diplomacia de la fuerza, por estados individuales o grupos de aliados. La guerra ha vuelto a ponerse de moda y se extiende un clima beligerante. El principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países usar la fuerza para violar las fronteras de otros, se ha roto", advirtió.
También ofreció una reflexión sobre la defensa de la vida y de la familia, expresando particular preocupación por el invierno demográfico y la devaluación de la familia.
Crisis en Venezuela
"Renuevo mi llamamiento al respeto de la voluntad del pueblo venezolano y al compromiso en la defensa de los derechos humanos y civiles de todos y en la construcción de un futuro de estabilidad y concordia", declaró el Papa.
Ante los embajadores el pontífice abordó la crisis en el país sudamericano, "a raíz de los recientes acontecimientos", tras la intervención estadounidense. Subrayó la necesidad de "construir una sociedad basada en la justicia, la verdad, la libertad y la fraternidad, y superar así la grave crisis que afecta al país desde hace muchos años".
El aumento de las tensiones en el Mar Caribe y a lo largo de la costa estadounidense del Pacífico también es motivo de gran preocupación. Quisiera renovar mi llamamiento urgente a la búsqueda de soluciones políticas pacíficas a la situación actual, teniendo en cuenta el bien común de las poblaciones y no la defensa de intereses partidistas.
Reforzar a la ONU en su papel mediadora
El discurso advirtió de la "fragilidad del multilateralismo en el escenario internacional". "Una diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todos está siendo sustituida por una diplomacia de fuerza, de individuos o de grupos de aliados", lamentó el pontífice.

En el año en que la ONU celebra su 80º aniversario, el Papa pidió esfuerzos para garantizar que las Naciones Unidas "no sólo reflejen la situación mundial actual ?y no la del período de posguerra?, sino que también estén más orientadas y sean más eficientes en la búsqueda no de ideologías, sino de políticas encaminadas a la unidad de la familia de los pueblos".
León XIV denunció la violación sistemática del derecho internacional humanitario, subrayando que su respeto "no puede depender de las circunstancias y de los intereses militares y estratégicos".
No se puede ignorar que la destrucción de hospitales, infraestructuras energéticas, viviendas y lugares esenciales para la vida cotidiana constituye una grave violación del derecho internacional humanitario. La Santa Sede reitera firmemente su condena a cualquier forma de participación civil en operaciones militares, afirmó.
El Papa expresó su deseo de que el multilateralismo recupere su papel mediador para "prevenir los conflictos, para que nadie caiga en la tentación de dominar a otro mediante la lógica de la fuerza, ya sea verbal, física o militar".
Alto el fuego inmediato en Ucrania
León XIV comenzó identificando las raíces de los conflictos contemporáneos, indicando que "el orgullo oscurece la realidad misma y la empatía hacia los demás" e hizo un llamamiento en favor de soluciones que protejan a los civiles y garanticen una paz justa. Defendió la intervención de la comunidad internacional para detener la guerra en Ucrania y en Medio Oriente, rechazando la búsqueda de la paz únicamente a través de la fuerza militar.
"Hago un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que no abandone su compromiso de encontrar soluciones justas y duraderas para proteger a los más vulnerables y devolver la esperanza a las poblaciones afectadas, renovando la plena disponibilidad de la Santa Sede para apoyar cualquier iniciativa que promueva la paz y la concordia", indicó.
"Vemos -señaló- esto en muchos contextos, empezando por la prolongación de la guerra en Ucrania y el enorme sufrimiento infligido a la población civil. Ante esta dramática situación, la Santa Sede reafirma con determinación la urgencia de un alto el fuego inmediato y un diálogo animado por la búsqueda sincera de caminos que conduzcan a la paz".

Respecto a la situación en Medio Oriente, el Papa lamentó que, a pesar de la tregua anunciada en octubre, la población civil sigue "sufriendo una grave crisis humanitaria" en la Franja de Gaza.
Una solución de dos Estados en Tierra Santa
"En particular, la solución de dos Estados sigue siendo la perspectiva institucional que responde a las aspiraciones legítimas de ambos pueblos", argumentó y dijo que la Santa Sede sigue con particular atención todas las iniciativas diplomáticas encaminadas a garantizar a los palestinos de la Franja de Gaza un futuro de paz duradera y de justicia en su propia tierra, así como a todo el pueblo palestino y a todo el pueblo israelí.
El Papa también expresó su preocupación por la propagación de la violencia, señalando que "lamentablemente, hay un aumento de la violencia perpetrada contra la población civil palestina en Cisjordania, que tiene derecho a vivir en paz en su tierra". Al mismo tiempo hizo un "rechazo categórico a cualquier forma de antisemitismo, que lamentablemente sigue sembrando odio y muerte".
El derecho a la vida es el fundamento de todos los DDHH
"Una sociedad es sana y prospera verdaderamente solo cuando protege la santidad de la vida humana y trabaja activamente para promoverla, enfatizó el Santo Padre en otro apartado de su discurso.
El pontífice advirtió contra la imposición de "nuevos derechos" que limiten la libertad de conciencia. Denunció la existencia de un verdadero "cortocircuito" en los derechos humanos, condenando el aborto, la eutanasia y la gestación subrogada.
"El derecho a la libertad de expresión, la libertad de conciencia, la libertad religiosa e incluso el derecho a la vida sufren limitaciones en nombre de otros derechos considerados nuevos, lo que resulta en la pérdida de vigor del propio sistema de derechos humanos, lo que abre el camino a la fuerza y la opresión", afirmó el pontífice.
"La Santa Sede expresa su profunda preocupación por los proyectos destinados a financiar la movilidad transfronteriza con el fin de garantizar el acceso al llamado derecho al aborto seguro, y considera deplorable que los recursos públicos se utilicen para eliminar vidas en lugar de invertirse en apoyar a las madres y a las familias", añadió y expresó su preocupación por el invierno demográfico y la devaluación de la familia.

El Papa declaró que la familia se enfrenta a "dos desafíos cruciales": por un lado, una tendencia en el sistema internacional a "descuidar y subestimar su papel social fundamental"; por otro, la realidad de las familias que son "frágiles, disfuncionales y sufrientes" y señaló que "es a la luz de esta profunda visión de la vida como don que debe ser cuidado y de la familia como su guardiana responsable, que se hace imperativo el rechazo categórico de las prácticas que niegan o instrumentalizan el origen de la vida y su desarrollo".
León XIV también condenó la práctica de la gestación subrogada, afirmando que ésta, "al transformar el embarazo en un servicio comercializable, viola la dignidad tanto del niño, reducido a "producto", como de la madre, instrumentalizando su cuerpo y el proceso de gestación, y alterando el proyecto relacional originario de la familia".
Respecto a las cuestiones del final de la vida, el pontífice hizo un llamamiento a los Estados para que no fomenten "formas ilusorias de compasión, como la eutanasia", sino que promuevan "políticas de auténtica solidaridad", como los cuidados paliativos, para responder al sufrimiento de los enfermos, los ancianos y los solitarios.
Persecución religiosa y derivas autoritarias
El Papa denunció la persecución de millones de cristianos en todo el mundo y advirtió de los peligros del lenguaje ideológico que restringe la libertad de expresión y de conciencia: "Es doloroso constatar que, sobre todo en Occidente, los espacios de libertad de expresión se reducen cada vez más, mientras se desarrolla un nuevo lenguaje, al estilo de Orwell, que, queriendo ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quien no se adapta a las ideologías que lo animan", afirmó.
León XIV fue particularmente crítico con la situación del mundo occidental, defendiendo la objeción de conciencia, que presentó no como "una rebelión, sino un acto de fidelidad a uno mismo" y lamentó que, en este momento histórico, la libertad de conciencia parece ser "objeto de crecientes cuestionamientos por parte de los Estados, incluso de aquellos que se declaran fundados en la democracia y en los derechos humanos".
El discurso destacó los riesgos a los que se enfrenta la libertad religiosa a nivel mundial, citando datos recientes que muestran que "el 64% de la población mundial sufre graves violaciones de este derecho".
No se puede ignorar que la persecución de los cristianos sigue siendo una de las crisis de derechos humanos más extendidas en la actualidad, afectando a más de 380 millones de creyentes en todo el mundo, que sufren niveles altos o extremos de discriminación, violencia y opresión a causa de su fe.

Además de la violencia física, León XIV advirtió de una "forma sutil de discriminación religiosa contra los cristianos" en países donde son mayoría, como en Europa o América. Según el Papa, en estos contextos, los creyentes "a veces, por razones políticas o ideológicas, se encuentran limitados en su capacidad de anunciar las verdades evangélicas, especialmente cuando defienden la dignidad de los más vulnerables, los no nacidos, los refugiados y los migrantes, o promueven la familia".
Las crisis "olvidadas" y la dignidad de los migrantes
El Santo Padre también evocó hoy, las crisis humanitarias que devastan Haití, Myanmar y varias regiones de África, pidiendo respeto a la dignidad "inalienable" de toda persona, con especial referencia a los migrantes.
Otro de los puntos centrales de su intervención fue la defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas: "No se puede ignorar, por ejemplo, que cada migrante es una persona y que, como tal, posee derechos inalienables que deben respetarse en todos los contextos. Además, dijo, no todos los migrantes se desplazan por elección propia".
Reitero el deseo de la Santa Sede de que las acciones emprendidas por los Estados contra la ilegalidad y el tráfico de seres humanos no se conviertan en pretexto para atentar contra la dignidad de los migrantes y refugiados.
Inteligencia artificial y armas nucleares
León XIV también advirtió de los riesgos de la carrera armamentista impulsada por las nuevas tecnologías, específicamente la inteligencia artificial, y abogó por la continuación del Nuevo Tratado START sobre armas nucleares.
"La inteligencia artificial es una herramienta que requiere una gestión adecuada y ética, así como marcos regulatorios enfocados en proteger la libertad y la responsabilidad humana", afirmó y advirtió sobre el peligro de un "sueño" de producir nuevas armas cada vez más sofisticadas.
El Papa concluyó su discurso con una nota de esperanza, citando ejemplos positivos como los Acuerdos de Dayton, la Declaración de Paz entre Armenia y Azerbaiyán y la mejora de las relaciones entre Vietnam y la Santa Sede, a los que describió como "brotes de paz que necesitan ser alimentados".+
Texto completo del discurso del papa León XIV ante el Cuerpo Diplomático