Mons. Conejero Gallego: 'Vivir el Bautismo como compromiso de conversión y servicio'
- 14 de enero, 2026
- Formosa (AICA)
Al cerrar el tiempo de Navidad, el obispo de Formosa destacó la manifestación trinitaria en el Jordán, y agradeció la convivencia del clero. Anuncio de próximas ordenaciones en la diócesis.
En su homilía dominical con motivo de la fiesta del Bautismo del Señor, el obispo de Formosa, monseñor José Conejero Gallego, reflexionó sobre el significado de esta celebración, con la que la Iglesia concluye el tiempo litúrgico de Navidad, y animó a los fieles a renovar el compromiso asumido en el propio Bautismo.
El prelado recordó que, tras el Adviento y la celebración del nacimiento de Jesús, la liturgia fue recorriendo distintos hitos: la Sagrada Familia, la solemnidad de Santa María Madre de Dios, la Epifanía y, finalmente, el Bautismo del Señor, que marca el inicio de la vida pública de Jesús.
En ese marco, agradeció especialmente las oraciones de la comunidad por la convivencia anual, retiro y peregrinación del clero diocesano a la basílica de Nuestra Señora de Caacupé, en Paraguay, de la que participaron unos 50 presbíteros, diáconos y seminaristas mayores.
Monseñor Conejero Gallego expresó su deseo de que los frutos de ese encuentro se reflejen en una Iglesia diocesana cada vez más sinodal, con mayor comunión, participación y misión. En ese contexto, compartió con alegría dos noticias vocacionales: la próxima ordenación sacerdotal de un diácono el 23 de marzo, en la parroquia San Miguel Arcángel, y la admisión a las órdenes sagradas de otro joven el 7 de marzo, en la parroquia San Francisco de Asís.
Amor, humildad, servicio y entrega
Al profundizar en el evangelio del día, el obispo subrayó que Jesús, aun siendo santo e inocente, quiso ser bautizado en el Jordán para solidarizarse con la condición humana y cargar sobre sí los pecados del mundo.
El obispo formoseño destacó que en ese acontecimiento se manifiesta claramente el misterio central de la fe cristiana: la Santísima Trinidad, con la voz del Padre, la presencia del Hijo y el descenso del Espíritu Santo.
Asimismo, recordó que Jesús es el Ungido por el Espíritu para llevar la luz y la salvación a todos los pueblos, y que la Iglesia, como pueblo de Dios y esposa de Cristo, está llamada a ser también "luz de las naciones".
Monseñor Conejero Gallego exhortó a los bautizados a dar testimonio con una vida de amor, humildad, servicio y entrega, imitando a Cristo.
Finalmente, retomando la predicación de san Pedro en los Hechos de los Apóstoles, insistió en que Dios no hace acepción de personas y quiere la salvación de todos. Invitó a los fieles a rechazar divisiones, ideologías o partidismos, y a buscar siempre el bien común, perdonándose y amándose mutuamente, para "pasar por este mundo haciendo siempre el bien", siguiendo las huellas de Jesús.+