Bajo la sombra del churqui, la Puna celebró el 27º Encuentro de Pesebres Rurales

  • 15 de enero, 2026
  • Humahuaca (Jujuy) (AICA)
Con misa, danzas y gestos solidarios, comunidades rurales humahuaqueñas se reunieron en Piedra Quemada para renovar la devoción al Niño Jesús y fortalecer los lazos comunitarios.

Piedra Quemada, un paraje puneño ubicado a unos 90 kilómetros de Abra Pampa y cercano a la laguna Guyatayoc, fue nuevamente escenario de una celebración que conjuga fe, identidad y vida comunitaria. Allí se realizó el 27º Encuentro de Pesebres de Zonas Rurales, que reunió a 14 pesebres de distintas comunidades y convocó a unas 600 personas entre niños y adultos.

La jornada comenzó a las 8 con la recepción de los pesebres, organizada por la comunidad anfitriona, que este año fue Tusaquillas. Más tarde, a las 10, se celebró la misa en un altar ya tradicional, en la que se entronizó la imagen del Niño Jesús bajo un antiguo churqui, árbol emblemático que brinda sombra y abrigo a los peregrinos y se ha convertido en un signo de protección y encuentro.

Gestos simbólicos de espiritualidad
Finalizada la Eucaristía, los distintos pesebres ofrecieron sus presentaciones, combinando danza, música y gestos simbólicos que expresan la devoción popular. El grupo de Tusaquillas destacó con una puesta en escena inspirada en las tareas cotidianas del campo, como el hilado en pusca y el amasado del pan, transformadas en coreografías ofrecidas como acción de gracias al Niñito Jesús.


Las vestimentas tradicionales y el acompañamiento de los sikuris aportaron un clima festivo y profundamente arraigado en la cultura ancestral de la Puna.

Uno de los rasgos distintivos del encuentro es su fuerte impronta solidaria. Cada comunidad lleva alimentos para compartir y, al mediodía, los asistentes pueden acercarse libremente a las mesas, con su plato y cubiertos, para servirse. No se permite la venta ni el comercio, una norma que se mantiene desde los orígenes del evento y que refuerza el sentido de gratuidad y comunión.

Catalina Callata, impulsora de esta iniciativa, recordó que el encuentro nació con la intención de unir a las comunidades rurales a partir de la fe y la cultura. "Aquí todo se da, todo se comparte, nada se negocia", afirmó y subrayó el valor evangélico que sostiene la celebración.

El marco natural de Piedra Quemada, con churquis y cardones a orillas de la laguna Guyatayoc, acompañó una jornada que reafirma la espiritualidad de los pueblos puneños. En cada danza, en cada gesto de hospitalidad y en cada oración compartida, quedó expresada la convicción de que la fe sigue siendo un eje vital para las comunidades rurales del norte argentino.+