Mons. Lozano invitó a vivir las vacaciones como tiempo de encuentro, servicio y fe

  • 18 de enero, 2026
  • San Juan (AICA)
El arzobispo reflexionó sobre el valor del descanso estival para fortalecer vínculos, cuidar la vida familiar y abrirse a gestos concretos de solidaridad, especialmente con los más necesitados.

El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, propuso vivir el tiempo de verano como una oportunidad privilegiada para el encuentro, el fortalecimiento de los vínculos familiares y el compromiso solidario, en una reflexión titulada "Vacaciones, amigos, familia y solidaridad".

Al comenzar, el prelado señaló que el verano, con sus altas temperaturas y el receso de la actividad escolar, modifica el ritmo cotidiano y permite transitar los días con mayor calma. Este cambio -afirmó- favorece la convivencia familiar, ya que disminuyen las urgencias habituales y se abren espacios para compartir más tiempo juntos.

Monseñor Lozano subrayó que este período puede ser especialmente valioso para fortalecer los lazos familiares y realizar actividades que durante el año resultan difíciles de concretar: jugar en familia, visitar amigos o parientes que hace tiempo no se ven, salir a pasear juntos o dedicar tiempo a la lectura.

"Es bueno proponerse aprovechar el espacio en cuestiones concretas que nos enriquezcan humana y espiritualmente", expresó.

Contemplar la creación
En su reflexión, también invitó a contemplar la creación como un modo de dar gracias a Dios. Las montañas, los ríos, el mar o un parque -señaló- pueden convertirse en un "libro" a través del cual Dios comunica su amor, ayudando a reconocer la belleza del mundo creado y a renovar la gratitud.

Al mismo tiempo, advirtió sobre el riesgo de que, aun disponiendo de más tiempo, cada integrante de la familia quede aislado en su propio mundo, absorbido por el celular o las redes sociales. Por ello, destacó la importancia de generar espacios reales de convivencia, con tiempos prolongados para el diálogo, el intercambio de proyectos, anhelos y dificultades.


En sintonía con el magisterio del papa Francisco, citó un pasaje de Amoris laetitia, en el que se invita a no aislar el pequeño núcleo familiar de la familia ampliada y del entorno cercano, recordando que allí puede haber personas necesitadas de ayuda, compañía o consuelo. Frente al individualismo contemporáneo, afirmó, es necesario abrir el corazón y el tiempo a los demás.

El arzobispo sanjuanino valoró especialmente a las familias y grupos que aprovechan las vacaciones para realizar misiones o tareas solidarias junto a los más pobres. "Aprovechar el tiempo en el servicio a los demás es una manera de ganarlo", afirmó y destacó que muchas veces la generosidad cotidiana pasa desapercibida frente a las noticias negativas que dominan los medios.

En ese marco, reconoció los gestos silenciosos de bien que sostienen la vida social: madres y padres que educan con ternura, abuelos que cuidan a sus nietos, vecinos que se ayudan, enfermos acompañados por familiares y amigos, y personas comprometidas en organizaciones sociales, cooperativas y movimientos solidarios.

Finalmente, monseñor Lozano resaltó de modo particular a los numerosos grupos misioneros que durante el verano se despliegan por todo el país, integrados mayormente por jóvenes que ofrecen parte de sus vacaciones para servir en comunidades pobres. Con trabajos manuales y presencia pastoral, encarnan -afirmó- el llamado del papa Francisco a ser una "Iglesia en salida, pobre y para los pobres".

"En las vacaciones -concluyó- demos tiempo y vida a la familia, a los amigos y a la solidaridad", como un camino concreto para vivir el descanso desde la fe y el compromiso cristiano.+