Campamento en Gándara: sin horarios y en contacto con la naturaleza

  • 23 de enero, 2026
  • Chascomús (Buenos Aires) (AICA)
Una jornada de oración, charlas y silencios compartidos permitió a las familias de la diócesis de Chascomús disfrutar de la espiritualidad, el encuentro fraterno y la armonía con el entorno natural.

El monasterio San José, en la localidad bonaerense de Gándara, volvió a ser escenario del campamento diocesano de las familias de Chascomús, una propuesta que se llevó a cabo del 17 al 22 de enero, y reunió a familias de distintas localidades de la diócesis para compartir un tiempo de encuentro, descanso, oración y vida fraterna en contacto con la naturaleza.

El campamento se planteó al estilo de un encuentro familiar en sentido amplio, entendiendo la familia como "aquellos con quienes se comparte la vida", más allá de las configuraciones tradicionales.

Con esta mirada inclusiva, participaron alrededor de 15 familias -aunque en algunos momentos fueron más- provenientes de Chascomús, Brandsen, Monte, General Belgrano, Castelli, Pila, Dolores, y también una familia de Bahía Blanca que se encontraba de visita.

Uno de los rasgos distintivos fue la flexibilidad: sin horarios rígidos ni estructuras exigentes, se priorizó el respeto por los tiempos personales y las realidades concretas de cada familia. El objetivo fue simplemente encontrarse tal como cada uno llegaba, favoreciendo espacios espontáneos de diálogo, descanso, juego, mate compartido y oración, tanto en las actividades programadas como en la vida cotidiana del campamento.

Elección del lugar del campamento
La elección de Gándara tuvo un valor simbólico y pastoral para la comunidad diocesana de Chascomús. Además de su entorno natural, el lugar representa un espacio construido comunitariamente, gracias al impulso del obispo y al compromiso sostenido de muchas familias y personas que, mes a mes, colaboran con su trabajo y esfuerzo para su recuperación y crecimiento.

Durante el encuentro se celebraron misas, momentos de adoración eucarística, oración personal y comunitaria, y el rezo del rosario compartido con la comunidad Cenáculo, que desarrolla allí su misión de rehabilitación. En particular, la adoración eucarística vivida junto a los jóvenes del Cenáculo fue señalada por los participantes como uno de los momentos más significativos del campamento.

Dos obispos dicen presentes
La experiencia reunió a personas de todas las edades: niños, adolescentes, jóvenes, adultos, matrimonios con hijos, parejas sin hijos y personas solas, generando una convivencia rica y diversa que muchos reconocieron como uno de los principales frutos del encuentro.

El campamento contó con la presencia de monseñor Juan Ignacio Liébana, obispo de Chascomús, y del obispo auxiliar, monseñor José María Baliña, así como de dos religiosas de los Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús, que acompañaron los distintos momentos del encuentro.

Más allá de los frutos futuros que puedan surgir, los organizadores destacaron que el principal logro fue haber creado un espacio para el encuentro entre las familias, con Dios, con los otros y con la creación, viviendo el presente como un don.+