Mons. García Cuerva: 'La pastoral carcelaria se aprende caminando los pabellones'
- 21 de enero, 2026
- Roma (Italia) (AICA)
El arzobispo porteño y delegado pontificio comparte en Roma una mirada global sobre la misión en las cárceles, sus desafíos estructurales y el impulso del papa León XIV para una Iglesia cercana.
En el marco de una agenda de trabajo en la Ciudad del Vaticano, monseñor Jorge García Cuerva, arzobispo metropolitano de Buenos Aires y delegado pontificio de la Pastoral Carcelaria Internacional, reflexionó sobre la misión de la Iglesia en el mundo penitenciario, sus desafíos y las orientaciones recibidas del papa León XIV para fortalecer una presencia evangélica, cercana y transformadora entre las personas privadas de libertad.
La entrevista, concedida a Vatican News durante una serie de encuentros institucionales, permitió al prelado argentino ofrecer una visión amplia y pastoral de una realidad que interpela tanto a la Iglesia como a la sociedad.
Con la experiencia de años de trabajo en las cárceles, monseñor García Cuerva subrayó que la pastoral carcelaria no se aprende en los escritorios, sino en el contacto directo con las personas, "caminando los pabellones", escuchando historias y compartiendo el dolor y la esperanza.
Raíces históricas y proyección internacional
La Pastoral Carcelaria Internacional tiene su origen en 1950, cuando, por iniciativa del entonces cardenal Giovanni Battista Montini -futuro papa Pablo VI-, un grupo de capellanes europeos advirtió la necesidad de articular a nivel global la presencia de la Iglesia en las prisiones. Desde entonces, la Comisión Internacional de Prisiones ha buscado coordinar esfuerzos, acompañar a las conferencias episcopales y fortalecer las pastorales nacionales en los distintos continentes.

En los últimos años, este servicio atravesó un proceso de renovación institucional. Tras depender históricamente del Dicasterio para el Clero, la pastoral carcelaria pasó a integrarse en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, reconociendo que la cuestión penitenciaria excede lo estrictamente clerical y se inscribe en una problemática social, cultural y humana mucho más amplia.
Una realidad que desborda los muros
"La realidad carcelaria excede ampliamente a las prisiones", afirmó monseñor García Cuerva, en sintonía con las palabras del papa León XIV durante el Jubileo de los Presos. Factores como la educación, el trabajo, la economía, los vínculos familiares y el modelo social están profundamente vinculados al fenómeno de la carcelación. Por ello, la Pastoral Carcelaria Internacional se concibe como un servicio a las Iglesias locales, ofreciendo lineamientos y acompañamiento, pero reconociendo que la riqueza principal se encuentra en las experiencias concretas de cada diócesis y conferencia episcopal.
Desafíos estructurales y voz profética
Entre los desafíos más urgentes, el arzobispo recordó una afirmación reiterada por el papa Francisco: la inequidad es la raíz de muchos males sociales. Las cárceles -señaló- reflejan sin filtros la violencia, la pobreza y la injusticia de la sociedad. Sin criminalizar la pobreza, reconoció que los sectores más vulnerables son, con frecuencia, los más alcanzados por los sistemas punitivos.

A estas situaciones se suman el hacinamiento, la falta de acceso a la educación y al trabajo, y la persistencia de la pena de muerte en algunos países. Frente a este panorama, monseñor García Cuerva sostuvo que la Iglesia está llamada a alzar una voz profética, afirmando la dignidad inalienable de toda persona y la posibilidad real de conversión y cambio.
El impulso de León XIV
Durante su reciente encuentro con el Santo Padre, el delegado pontificio recibió un claro aliento para profundizar la formación de los agentes pastorales y promover una reflexión teológica y espiritual compartida sobre la realidad carcelaria. El papa León XIV subrayó, además, la importancia de la corresponsabilidad, destacando el rol central de los laicos y de las mujeres, protagonistas de esta pastoral en numerosos países.
Asimismo, alentó a incidir en las políticas públicas, promoviendo no sólo la conversión personal, sino también una transformación social que aborde las causas estructurales de la exclusión. La imagen evangélica del perfume que llena la casa, tomada del capítulo 12 del Evangelio de san Juan, sintetiza este anhelo de que la reflexión espiritual impregne toda la realidad penitenciaria.
Una experiencia pastoral que marca el camino
La trayectoria del arzobispo en Buenos Aires, forjada en años de visitas a cárceles y acompañamiento a detenidos y sus familias, constituye una fuente irremplazable para su misión actual. "El primer aprendizaje fue estar y escuchar", recordó. Historias de sufrimiento, creatividad y esperanza -como presos que seguían la película La Pasión de Cristo a través de espejos o la emoción de abrazar un árbol tras años de encierro- revelan la profundidad humana de una pastoral hecha de pequeños gestos y de presencia fiel.
Al servicio de las Iglesias locales
La semana de trabajo en Roma incluyó reuniones en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, encuentros con referentes internacionales y espacios de reflexión sobre formación, incidencia pública y acompañamiento al Santo Padre en futuras visitas pastorales a cárceles. "Queremos un trabajo ágil, al servicio de las Iglesias locales", sintetizó el arzobispo, consciente de que aún queda mucho por hacer, especialmente en aquellos lugares donde la pastoral carcelaria tiene escaso desarrollo.
La huella del papa Francisco
A nueve meses del fallecimiento del papa Francisco, monseñor García Cuerva evocó con emoción su profunda preocupación por el mundo carcelario. Desde sus gestos como arzobispo de Buenos Aires hasta las acciones de su pontificado -el lavatorio de los pies en cárceles, las denuncias proféticas y su última visita a la cárcel romana de Regina Coeli el Jueves Santo de 2025-, Francisco dejó un mensaje claro y elocuente: Cristo está presente en quienes sufren detrás de los muros.+