Mons. Giorgi: 'La Palabra de Dios es un diálogo vivo que nos llama a seguir a Jesús'
- 27 de enero, 2026
- Buenos Aires (AICA)
En el Domingo de la Palabra, el obispo auxiliar porteño invitó a redescubrir la cercanía de Dios que habla al corazón, ilumina la vida cotidiana y anima a salir al encuentro de los demás.
Monseñor Alejandro Giorgi, obispo auxiliar de Buenos Aires, presidió la celebración del Domingo de la Palabra de Dios y exhortó a los fieles a renovar el asombro ante un Dios que habla personalmente y de manera permanente a cada persona.
En su homilía, el prelado destacó que la Palabra de Dios no es un mensaje del pasado ni reservado a momentos excepcionales, sino un diálogo constante y amoroso.
"Dios me habló, Dios me habló a mí, Dios me habló al corazón", expresó, comparando esa comunicación con la relación confiada y gozosa de un padre con sus hijos.
El silencio de Dios es fecundo y paciente
Monseñor Giorgi subrayó también el valor del silencio de Dios, al que definió como "fecundo y paciente", un silencio que acompaña los procesos humanos hasta que las situaciones maduran y pueden ser comprendidas a la luz del misterio.
Al referirse a la Sagrada Escritura, recordó la insistencia del papa Francisco en tener siempre el Evangelio a mano y señaló que la Palabra de Dios es una "compañía segura" y un verdadero "GPS" espiritual que orienta el camino de la vida. Citando a san Jerónimo, advirtió que "ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo".
El obispo auxiliar explicó luego el pasaje evangélico del inicio de la vida pública de Jesús, que comienza tras el encarcelamiento de Juan el Bautista, como signo del paso de las promesas al tiempo del cumplimiento. En ese marco, destacó que Cristo inicia su misión en Galilea, en las periferias, llevando luz a quienes "habitaban en regiones de oscuridad".
Dios vino para quedarse
Jesús, afirmó, comienza a recorrer, enseñar y sanar, anunciando que el Reino de Dios está cerca. "Dios vino para quedarse, para hacer camino con nosotros, en las buenas y en las malas", señaló, e invitó a comprender la conversión como un cambio profundo de la imagen de Dios: no un Dios que amenaza, sino un Dios que sale al encuentro y se entrega totalmente.
Finalmente, monseñor Giorgi recordó que la Palabra de Dios es viva y actual, pronuncia hoy el nombre de cada creyente y renueva la invitación a seguir a Jesús sin miedo. "No te quedes quieto, salí de vos mismo, seguime, porque ese es el modo de ser feliz y de hacer felices a otros", concluyó, poniendo ante el Señor las dolencias, dudas e interrogantes para que Él las sane y fortalezca con su cercanía.+