Card. Parolin: 'La Iglesia es creíble cuando la fe se hace testimonio vivido'
- 27 de enero, 2026
- Copenhague (Dinamarca) (AICA)
El secretario de Estado vaticano presidió en Copenhague la misa por los 1.200 años de la misión de san Ansgar y destacó la vigencia de su ejemplo en un mundo herido por nuevas esclavitudes.
En el marco de las celebraciones por el XII centenario del inicio de la misión de san Ansgar en Dinamarca, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, presidió el domingo 25 de enero la Eucaristía en la catedral de Copenhague, en calidad de legado pontificio.
En su homilía, el purpurado afirmó que "la Iglesia sigue siendo creíble no gracias al poder, a los números o a las estrategias, sino cuando la fe se convierte en testimonio vivido", capaz de traducirse en "actos concretos de liberación, justicia y misericordia" que restituyen dignidad y abren caminos de auténtica libertad.
En este sentido, subrayó la actualidad del testimonio de san Ansgar en un mundo marcado por nuevas formas de esclavitud -económicas, culturales y espirituales-, así como por la exclusión y la indiferencia.
Tras transmitir los saludos del papa León XIV y asegurar su cercanía espiritual, Parolin recordó que la misión del monje benedictino en el siglo IX no se apoyó en el éxito ni en estrategias humanas, sino en la fidelidad a Jesucristo. Como signo concreto de esa fidelidad, evocó el primer gesto de Ansgar al llegar al norte de Europa: liberar a algunos esclavos, expresión tangible del Evangelio que anunciaba.
Inspirado en la lectura del profeta Isaías, el cardenal explicó que la fuerza del anuncio cristiano no reside solo en el mensaje, sino en el testigo que lo porta.

"Los pies del mensajero son hermosos -señaló- no por las ideas que trae, sino porque llevan la Buena Nueva que transforma el corazón y hace libres a quienes la reciben". Así, recordó que Ansgar había experimentado personalmente la alegría del perdón de Dios y deseaba compartirla con los demás.
Etapas principales de la vida del santo
El secretario de Estado repasó luego las principales etapas de la vida del santo: su ingreso en la infancia al monasterio de Corbie, su traslado al monasterio de Corvey y su decisión, a los veinte años, de emprender la misión evangelizadora en Dinamarca, respondiendo al pedido del emperador Luis el Piadoso.
El purpurado vaticano destacó el coraje y la confianza con que Ansgar dejó lugares y afectos para seguir a Cristo, viviendo el Evangelio con coherencia y poniendo en el centro la dignidad de la persona humana, más allá de cualquier cálculo de éxito.
Reconoció que, humanamente, la misión de san Ansgar estuvo marcada por la oposición y el aparente fracaso. Sin embargo, afirmó que en su vida se manifestó la "locura de la cruz" de la que habla san Pablo: una sabiduría que el mundo no comprende, pero que revela un amor capaz de entregarse por completo. En este sentido, sostuvo que la Iglesia crece no tanto en números, sino en hombres y mujeres que viven con fidelidad, perseverancia y amor, porque "la misión comienza con corazones transformados".
En el contexto jubilar, el cardenal invitó a renovar la audacia evangélica y a custodiar la esperanza incluso allí donde la historia parece agotada, confiando en la acción constante de Dios también en las situaciones más frágiles. Finalmente, aludiendo al lema episcopal del Papa, In Illo uno unum, recordó que la salud de la Iglesia no se mide por el éxito visible, sino por su capacidad de "caminar con Cristo y permanecer cerca de Él en todas las circunstancias".+