En un mundo sin Dios, León XIV llama a redescubrir la alegría de evangelizar

  • 29 de enero, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Ante el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el Papa alertó sobre la ruptura en la transmisión de la fe y exhortó a anunciar a Cristo con humildad y confiando en la fuerza de la atracción evangélica.

El papa León XIV recibió en audiencia, el 29 de enero, a los participantes de la asamblea plenaria del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y los alentó a renovar el impulso misionero de la Iglesia en un contexto marcado por la pérdida de la referencia a Dios, especialmente entre las nuevas generaciones.

Durante el encuentro, realizado en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Santo Padre agradeció al prefecto del organismo, el cardenal argentino Víctor Fernández, así como a los superiores y oficiales, por el servicio prestado al Romano Pontífice y al episcopado, de acuerdo con la constitución apostólica Praedicate Evangelium.

En su discurso, León XIV recordó que la misión del dicasterio es promover y tutelar la integridad de la doctrina católica sobre la fe y la moral, ayudando a profundizar el depósito de la fe frente a los desafíos que surgen en la historia y en la cultura contemporánea.

Valor doctrinal y pastoral de los documentos
El Papa repasó diversos documentos publicados en los últimos dos años, subrayando su valor doctrinal y pastoral. Entre ellos destacó la nota Gestis verbisque sobre la validez de los sacramentos; la declaración Dignitas infinita sobre la dignidad humana; las normas para el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales y la nota La Reina de la Paz, referida a la experiencia espiritual de Medjugorje.

También mencionó la nota Antiqua et nova, dedicada a la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana; la nota doctrinal Mater Populi fidelis sobre los títulos marianos, y Una caro, que reafirma el valor del matrimonio como unión exclusiva entre un hombre y una mujer. Según el pontífice, estos textos ofrecen orientaciones claras y oportunas para fieles, obispos y teólogos.


Un punto central de la alocución fue la reflexión sobre la transmisión de la fe, que el Papa calificó como una urgencia de este tiempo. Señaló que, en muchos contextos de antigua evangelización, se produjo una ruptura en la transmisión generacional del cristianismo, lo que lleva a que numerosos jóvenes vivan sin referencia alguna a Dios ni a la Iglesia.

León XIV afirmó que esta realidad, aunque dolorosa para los creyentes, debe impulsar a redescubrir "la dulce y reconfortante alegría de evangelizar", que pertenece al corazón mismo de la vida y la misión de la Iglesia. En esa línea, recordó que la Iglesia está llamada a ser esencialmente misionera y a mirar más allá de sí misma, en continuidad con el magisterio de Benedicto XVI y de Francisco.

El pontífice insistió además en que la Iglesia no se anuncia a sí misma, sino a Jesucristo. Advirtió contra los protagonismos personales o comunitarios y subrayó que toda auténtica atracción nace de la acción de Cristo. "Cada cristiano -dijo- es y debe reconocerse siempre y únicamente como un simple y humilde trabajador en la viña del Señor".

Antes de concluir, León XIV se refirió al delicado servicio del dicasterio en el acompañamiento de obispos y superiores generales en los casos de delitos reservados a este organismo. En ese contexto, remarcó la necesidad de garantizar siempre las exigencias de la justicia, de la verdad y de la caridad.

Finalmente, el Papa renovó su agradecimiento a los miembros del dicasterio por su contribución a la vida de la Iglesia y les impartió la bendición apostólica, que extendió también a sus familias y seres queridos.+