La Santa Sede promovió un llamado interreligioso contra la lógica de la guerra
- 30 de enero, 2026
- Ginebra (Suiza) (AICA)
En una celebración anual por la paz, líderes de religiones y diplomáticos reflexionaron en Ginebra sobre el mensaje del papa León XIV y rechazaron la instrumentalización de la fe y el lenguaje bélico.
La Santa Sede reafirmó su rechazo a la "militarización" del pensamiento, la palabra y la fe durante la XVII Celebración Interreligiosa Anual por la Paz, organizada por la Misión Permanente del Vaticano ante las Naciones Unidas en Ginebra. El encuentro reunió a representantes de diversas religiones y a miembros del cuerpo diplomático para reflexionar sobre el mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial de la Paz 2026.
La celebración, realizada el 28 de enero en la iglesia de San Nicolás de Flüe y coorganizada con las diócesis de Lausana, Ginebra y Friburgo, convocó a unos 300 diplomáticos, embajadores y líderes religiosos cristianos, judíos, musulmanes y budistas. Entre los participantes se encontraba el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén.
En su intervención, el arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU en Ginebra, afirmó que la paz "desarmada y desarmante" propuesta por el Papa se presenta como una contranarrativa frente a la lógica del conflicto. Exhortó a resistir la normalización del lenguaje bélico y a rechazar toda manipulación religiosa que pretenda justificar la violencia, calificándola como una forma de blasfemia.

Desde una perspectiva interreligiosa, el cardenal Pizzaballa advirtió que renunciar a la paz equivale a aceptar la guerra como un lenguaje habitual en las relaciones humanas e internacionales. Aludiendo a la realidad de Tierra Santa, subrayó que los altos el fuego no bastan si no van acompañados de justicia y del reconocimiento del otro como persona y no como enemigo u obstáculo.
El encuentro incluyó también un mensaje del Comité Internacional de la Cruz Roja, que recordó la existencia de más de 130 conflictos armados activos en el mundo y llamó a fortalecer el respeto por el derecho internacional humanitario como primer paso concreto hacia la paz.
Las reflexiones y oraciones de representantes de distintas tradiciones religiosas, acompañadas por cantos de coros africanos y filipinos, subrayaron el carácter universal del compromiso por la paz. La celebración concluyó con la oración de san Francisco de Asís, como signo compartido de esperanza y fraternidad entre los pueblos.+