Mons. Liébana invitó a los jóvenes de su diócesis a 'soñar en grande'

  • 2 de febrero, 2026
  • Chascomús (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de Chascomús dirigió una carta pastoral a los jóvenes, en la que les recuerda que "los sueños nos mantienen vivos y alimentan nuestra esperanza" y les dijo que "esperamos oír tu voz".

"No dejen que nada ni nadie frustre sus sueños. Ustedes están llamados a cosas grandes, no se contenten con migajas, anímense a jugarse por entero, a no conformarse con pequeñeces", fue la invitación que el obispo de Chascomús, monseñor Juan Ignacio Liébana, dirigió a los jóvenes de su diócesis, en una carta pastoral en el marco del campamento diocesano de jóvenes que se desarrolla del 2 al 4 de febrero en la localidad bonaerense de Gándara.

En su mensaje, fechado hoy, 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor y de la Virgen de la Candelaria, el obispo diocesano manifestó su cercanía y afecto a los jóenes, al tiempo que les subrayó el amor que Dios les tiene. "Dios los ama entrañablemente, Dios los lleva en su corazón. Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre y nuestro hermano, entregó su vida, derramó su sangre preciosa, por cada uno de ustedes, y nos enseñó a encontrar la felicidad, no en la soledad y el aislamiento, sino en la entrega a los demás y en la vida compartida con otros", escribió el prelado.

Monseñor Liébana recordó que en octubre del año pasado, se llevó a cabo la Asamblea del Pueblo de Dios en Dolores, en la que uno de esos frutos fue "estar más cerca de ustedes, para ofrecerles espacios de encuentro y de atención, abriéndoles más las puertas de nuestras parroquias, capillas y colegios, saliendo a su encuentro para estar y acompañarlos donde ustedes están, para valorarlos y recibir de ustedes todo lo bello que tienen para dar y compartir". 

El obispo les manifestó, que "la Iglesia los necesita. Necesita su fuerza, su entusiasmo, su creatividad, su novedad, su alegría, su espontaneidad, su transparencia, sus sueños, su libertad, su inconformismo, sus ganas de cambiar este mundo".

Soñar en grande
De ahí la invitación a que se animen "a soñar y a soñar en grande", ya que "los sueños nos mantienen vivos y alimentan nuestra esperanza. Son el motor que nos hace levantarnos cada mañana".

También les advirtió que: "No dejen que nada ni nadie frustre sus sueños". "Están llamados a cosas grandes, no se contenten con migajas, anímense a jugarse por entero, a no conformarse con pequeñeces". 

Monseñor Liébana los animó que "no desanimarse", ante las adversidades, tropiezos y fracasos que estarán a la orden del día. Y pidió que "no dejen que nada apague ese fuego". Para ello cuentan "con Jesús y con nosotros los adultos, para ayudarlos en esta búsqueda para descubrir el sueño de Dios para cada uno de ustedes, esa vocación sagrada, esa misión única en el mundo, ese proyecto de vida.

El obispo alertó a los jóvenes sobre "falsas promesas y atajos que se les quieren proponer para alcanzar la felicidad". Precisó: "La droga, el alcohol, las apuestas, la sexualidad desenfrenada sin amor, el suicidio y tantas cosas más son una ilusión que no cumplen lo que prometen. Ellos pretenden quitarnos la angustia y el sufrimiento, con espejitos de colores. Pero no lo hacen, sino que nos hunden más en la oscuridad, y junto a nosotros a nuestras familias y amigos". 

Queremos escucharlos
Ante estos falsos caminos, el pastor diocesano les propuso "transitar otros senderos más sanos y humanos. El diálogo, la sana amistad, la familia, la fe, la comunidad, el servicio al que sufre, son caminos más lentos, pero más seguros, que no nos dejan vacíos, sino que nos van conduciendo a una plenitud, la que buscamos y necesitamos. En definitiva, los invito a descubrir en Jesús esa Vida capaz de saciar nuestra sed más profunda de sentido y de amor". 

El prelado les manifestó que, como Iglesia diocesana, "en este tiempo de escucha, esperamos oír su voz. Queremos escucharlos, acompañarlos y responder a sus necesidades. Deseamos que nuestras comunidades sean espacio de acogida para ustedes, donde puedan preguntarse y responder por su sed más profunda". "La Iglesia es su casa y su familia. Las puertas están abiertas para ustedes. Ustedes son la Iglesia".

Por último, el obispo propuso como modelo a san Carlo Acutis, "que supo vivir con sentido" y mirando a este joven santo les recomendó "tres pilares para sostener sus vidas: la oración, la comunidad y la misión. Ellos mantendrán su fuego interior y darán un sabor especial y único a sus vidas. Dios los bendiga y la Virgen los cuide".+

[Texto completo de la Carta Pastoral a los jóvenes]