La Iglesia invita a vivir la Jornada del Enfermo desde la compasión y el cuidado del más frágil
- 4 de febrero, 2026
- Buenos Aires (AICA)
La celebración, que tendrá lugar el 11 de febrero en Chiclayo, Perú, llama a reconocer la dignidad de la persona enferma y a fortalecer una cultura del cuidado frente a la indiferencia y la prisa.
La Comisión Episcopal para la Pastoral de la Salud anunció la celebración de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, que tendrá lugar el 11 de febrero con el lema "La compasión del Buen Samaritano: amar soportando el dolor del otro". En esta ocasión, la sede solemne será la ciudad de Chiclayo, en Perú, hacia donde la Iglesia universal dirige su mirada.
En su comunicado, la Pastroal de la Salud expresó su cercanía a los enfermos y recordó el contexto cultural marcado por la velocidad, la prisa y la indiferencia. Según el mensaje del papa León XIV para este año, esta dinámica dificulta la capacidad de detenerse para reconocer el dolor y las necesidades de los demás. Frente a esta realidad, el texto subraya que la verdadera dignidad humana se manifiesta en la fragilidad del cuerpo y del espíritu, no por lo que la persona hace, sino por lo que es.
El mensaje cita al Santo Padre, quien afirmó que el dolor del prójimo interpela como el sufrimiento de un mismo cuerpo, ya que todos forman parte de un único organismo. Desde esta perspectiva, la acción humana encuentra su sentido en el amor de Dios y no en la búsqueda de recompensa o beneficio, sino como una expresión de amor que se transforma en auténtica adoración.
La Comisión episcopal realiza un llamado a las regiones pastorales, capellanes, médicos, enfermeros, ministros de la escucha y voluntarios para redescubrir la belleza del amor y la dimensión social de la compasión. Asimismo, invita a que parroquias y hospitales se conviertan en verdaderas posadas, donde se valore la vida desde su concepción hasta su fin natural, se comprenda el cuidado del enfermo como una prolongación del amor de Cristo y se evite que alguien afronte el dolor en soledad.
El comunicado concluye con una invitación a la oración, bajo la protección de Nuestra Señora de Lourdes, con una súplica dirigida al Señor de la Vida para recibir la gracia de una compasión auténtica, sin interés ni recompensa, como reflejo del amor que salva y redime.+