Monseñor Canecín encabezó un víacrucis y luego la misa en apoyo a los 260 trabajadores despedidos de la empresa textil Alal. "Tenemos que romper la indiferencia", pidió el obispo de Goya.
Se trata de un centenar de personas a raíz del cierre de la planta que la empresa FABI tiene en ese partido bonaerense. "Es un hecho de circunstancias dramáticas para esta localidad", advirtió.
Atribuyó la medida a la paralización de la obra pública y a la apertura de importaciones. Pidió que, en el marco de la conciliación obligatoria, esa situación pueda resolverse por medio del diálogo.