El arzobispo Gustavo Carrara presidió uno y otro rito en la parroquia San Antonio de Padua, donde además bendijo a los fieles.
En la dedicación de San Juan de Letrán, León XIV llamó a construir la comunidad de fe sobre cimientos firmes en Cristo, con paciencia, profundidad y confianza en la obra de Dios.
La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Adolfo Canecín, quien destacó la trascendencia espiritual de este templo para la comunidad diocesana.
El obispo diocesano, Mons. José Díaz, presidió la misa central y agradeció "a tantas personas que están incluidas en este camino, obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y laicas".