"El corazón de Dios permanece abierto", dijo el cardenal arcipreste de Santa María la Mayor, en la ceremonia de cierre de la puerta santa, la primera de las basílicas papales en cerrarse.
Mons. Rino Fisichella, viceprefecto del Dicasterio para la Evangelización, responsable de la organización, habla de un "comienzo muy significativo, con una gran afluencia de gente".