El hecho se produjo en dos templos indígenas africanos, de los serafines y los querubines. No hay católicos entre los cristianos secuestrados, confirmó el arzobispo de Kaduna.
La conferencia episcopal también advierte sobre la violencia que afecta a musulmanes y a "muchos otros ciudadanos inocentes de diversos orígenes étnicos".
Se trata del padre Wilfred Ezemba, párroco de San Pablo en Agaliga-Efabo, en el estado de Kogi, centro-norte de Nigeria. Desconocidos armados los interceptaron en la ruta Imane-Ogugu.
El templo San José de Pompeo fue víctima de la situación de inseguridad y su párroco, presbítero Marcelo Quintana, llamó a "buscar, entre todos, soluciones viables" para contener este flagelo.