Durante el Ángelus en la fiesta del Bautismo del Señor, el Papa recordó a los fieles que se trata de "un verdadero don de la vida divina y eterna, un acontecimiento de gracia y de comunión con Dios".
En vísperas de la Navidad, el Papa animó a "experimentar el amor fecundo de Dios acogiendo, protegiendo y respetando a los demás, haciéndonos nosotros mismos, para los demás, 'sombra del Altísimo'".
En el Ángelus, el Papa aseguró que las personas como el precursor "inspiran a salir de la mediocridad y a ser, a su vez, modelos de buena vida para los demás".
El pontífice encabezó el rezo del Ángelus y, ante los fieles congregados en la plaza de San Pedro, recordó: "La confianza libera, siempre; el miedo paraliza".