Francisco manda al limosnero papal a esa zona de conflicto como signo de su solidaridad en medio de la tragedia de la guerra, e invita a todos a orar por la paz.
"Les pedimos a todos aquellos que celebran la Navidad en todo el mundo: oren con nosotros. Recen por la paz en Belén, en Gaza y en toda Tierra Santa", solicitan los prelados.
El secretario general de la institución destacó que "todo el mundo debe unirse" y decir: "¡Basta!, ¡alto el fuego!, ¡detengan este bombardeo!"
La única iglesia católica de la Franja se quedó sin combustible, lo que privó a la comunidad de electricidad y, a los más de 700 refugiados que alberga, de cualquier medio estable de comunicación.