Fue el ruego a Dios que hizo el presidente del episcopado en su reflexión dominical, en la que también invitó a sumarse con seriedad y compromiso a la jornada de oración y ayuno del próximo miércoles.
Durante la llamada telefónica al arzobispo mayor de la Iglesia greco-católica, Francisco se interesó por la situación en la ciudad de Kiev y en toda Ucrania en general.
El pontífice repite en Twitter un pasaje de la encíclica Fratelli tutti: "Cada guerra deja nuestro mundo peor de lo que lo encontró".
La Hna. María Cristiana, misionera en Ucrania hace 23 años, confesó que "mentiría si dijese que no tenemos miedo", pero al mismo tiempo "intentamos poner todo en manos de Dios".