Los prelados visitaron, durante cuatro días, varias ciudades de la nación devastada por la guerra.
Francisco expresó su cercanía tras las catástrofes sufridas en ambos países. También confió al pueblo ucraniano a la protección de santa Edith Stein en su fiesta.
"Llevo en el corazón el sueño de la paz, el sueño de los jóvenes que rezan por la paz, viven en paz y construyen un futuro de paz", expresó el Papa tras rezar la oración mariana junto con los jóvenes.
"Destruir el trigo es una grave ofensa a Dios, porque es su don para alimentar a la humanidad", indicó el pontífice tras el rezo del Ángelus de este domingo. También se refirió a la trata y al Líbano.