La edición de este año contó con la participación por primera vez de Mons. Alejandro Musolino y recupera la historia de una tradición que sigue dando fruto.
Es un espacio de abrigo, escucha y acompañamiento para adultos y jóvenes en situación de calle, vulnerabilidad social y con problemas de adicciones. El Card. Rossi destacó que hace honor a su nombre.
Cientos de fieles se acercaron para agradecer, presentar sus intenciones y renovar la confianza en sus promesas. La comunidad de la parroquia Sagrado Corazón se preparó con esmero para esta jornada.
Reunidos en Alta Gracia, junto al santuario de la Virgen de Lourdes, expresaron su preocupación por la trata de personas, la pobreza que afecta a muchas familias y la vulnerabilidad de los jóvenes.