El hecho se produjo en dos templos indígenas africanos, de los serafines y los querubines. No hay católicos entre los cristianos secuestrados, confirmó el arzobispo de Kaduna.
La conferencia episcopal también advierte sobre la violencia que afecta a musulmanes y a "muchos otros ciudadanos inocentes de diversos orígenes étnicos".
En el Ángelus dominical León XIV pidió que "las iglesias y las escuelas sigan siendo lugares de seguridad y de esperanza".
Un comando armado irrumpió en la escuela primaria y secundaria católica Santa María, ubicada en la comunidad de Papiri, estado de Níger, en el centro-norte de Nigeria.