En su primera bendición navideña, León XIV recordó a los pueblos que sufren por la guerra y la pobreza, exhortó a los líderes y a cada persona a comprometerse activamente con la reconciliación.
Repasando diversas realidades conflictivas en el mundo, Francisco recordó que la paz tampoco es posible sin un verdadero desarme. "¡No más estruendos de armas!", clamó.
Rezó por las víctimas y los niños de Israel, Palestina y Ucrania, pidió liberar a los rehenes y el alto el fuego en la Franja. Asimismo oró por Siria, El Líbano, Haití y el pueblo rohingyá.
En su mensaje navideño durante la bendición "Urbi et Orbi", recordó cómo Jesús revela el amor de Dios por cada uno y produce "la alegría que consuela los corazones, renueva la esperanza y da paz".