Mons. Wagner tras el derrumbe: 'Comodoro está herido'
- 21 de enero, 2026
- Comodoro Rivadavia (Chubut) (AICA)
El obispo diocesano llamó a la oración y a la solidaridad tras el deslizamiento del cerro que dejó familias sin hogar y pidió contención, ayuda concreta y esperanza para comenzar de nuevo.
Derrumbe y destrucción de numerosas viviendas en Comodoro Rivadavia.
El obispo de Comodoro Rivadavia, monseñor Jorge Wagner, expresó su cercanía pastoral y su preocupación ante la difícil situación que atraviesa la ciudad tras el desplazamiento de tierras en el cerro Hermitte, que afectó a numerosas familias, muchas de las cuales perdieron sus hogares.
"Comodoro está herido", señaló el prelado al recorrer las zonas afectadas, una expresión que, según relató, escuchó repetidamente durante las visitas realizadas en los últimos días. En ese contexto, afirmó que la situación interpela a toda la comunidad y llamó a responder con oración, solidaridad y acompañamiento concreto.
Monseñor Wagner manifestó la cercanía de la Iglesia diocesana con las familias que atraviesan "un momento de tanto dolor y tan difícil", y explicó que, como signo de esa cercanía, se preparó una oración para ser rezada en los hogares y en las comunidades durante estos días.
"La oración nos da la fuerza de Dios, que es siempre nuestro refugio y fortaleza, y también moviliza nuestro corazón hacia un amor concreto y solidario", expresó.

El obispo destacó además la importancia no sólo de la ayuda material, sino también de la ayuda afectiva: la contención, la escucha, la presencia y el acompañamiento. En ese sentido, recordó el testimonio de una madre que perdió su casa, "el corazón de la vida de nuestra familia", y pidió no permanecer indiferentes ante ese clamor.
Finalmente, monseñor Wagner pidió la gracia de "no bajar los brazos y no perder la esperanza" en este proceso de recomenzar, e invitó a la comunidad a mantenerse unida.
Oración ante la emergencia por el derrumbe
Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados... Por eso, no nos desanimamos: aunque nuestro hombre exterior se vaya destruyendo, nuestro hombre interior se va renovando día a día (2 Cor. 4, 8-9.16).
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos
nos sentimos heridos y agobiados.
Una vez más acudimos a Ti.
para entregarte el dolor de tantas familias afectadas
por las pérdidas materiales y afectivas
por la incertidumbre y el desamparo.
Dales Señor el abrazo de tu consuelo,
la fortaleza en el ánimo, la fe perseverante,
y la firmeza de espíritu en sus decisiones.
Concede a nuestras autoridades
la gracia de obrar con empatía y espíritu de servicio,
liberados de cualquier otro interés,
que no sea el de las familias afectadas.
Concédenos a nosotros, comunidad creyente,
el auténtico espíritu solidario, fruto del amor comprometido,
que no abandone a los hermanos
en su lucha por "empezar de nuevo".
Que María, nuestra Madre,
nos acompañe con su ternura, en estos días difíciles,
y nos ayude a reconocer, con corazón agradecido
los signos del amor de Dios, presentes en nuestra historia. Amén.+
