En su despedida misionera, la Hna. María Teresa Castilla renovó su compromiso con la verdad, la justicia y la defensa de los más vulnerables, en una celebración marcada por la gratitud y la esperanza.
Al amanecer, en un espacio público y al aire libre, el obispo de Goya presidió la misa y animó a jinetes y fieles a vivir la fe desde el amor al prójimo, la cruz y las obras de misericordia.
Durante las celebraciones en Mercedes, el obispo invitó a vivir la piedad popular como camino de encuentro con Cristo, reconciliación y compromiso concreto de fe expresado en el servicio a los demás.
El seminarista Guillermo Cañete recibió ese ministerio de manos del obispo diocesano, monseñor Adolfo Canecín, en el contexto de la misa de clausura del Año Jubilar.