Viernes 9 de enero de 2026

Mons. Canecin a los peregrinos de la Cruz Gil: lleven la fe al corazón y a la vida diaria

  • 8 de enero, 2026
  • Mercedes (Corrientes) (AICA)
Al amanecer, en un espacio público y al aire libre, el obispo de Goya presidió la misa y animó a jinetes y fieles a vivir la fe desde el amor al prójimo, la cruz y las obras de misericordia.
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Monseñor Adolfo Canecín, obispo de Goya, presidió esta madrugada la celebración central en el corsódromo de la ciudad de Mercedes (Corrientes), un amplio espacio público elegido para facilitar la participación de los jinetes y peregrinos que se preparan para partir hacia el predio de la Cruz Gil.

La misa se desarrolló en un clima de profunda devoción popular y concluyó con la bendición de los peregrinos y jinetes que iniciaron su marcha portando la cruz de las catacumbas. Posteriormente, el obispo rezó un responso en el cementerio local y, más tarde, en el santuario ubicado sobre la ruta, impartió la bendición a los fieles que llegaron caminando en peregrinación.

La Eucaristía fue concelebrada por el presbítero Adolfo Gutiérrez, párroco de Nuestra Señora de las Mercedes, junto a los sacerdotes Luis Alberto AdisPablo Stortti. El obispo también estuvo acompañado por los seis seminaristas diocesanos que se forman en el Seminario Interdiocesano La Encarnación, de Resistencia (Chaco).


Durante la homilía, monseñor Canecín reflexionó sobre el misterio central de la fe cristiana y recordó que Dios tomó la iniciativa por amor: "Por amor vino, por amor murió, resucitó y nos liberó del pecado". En ese marco, subrayó que lo que el Señor espera de cada persona es el amor pleno, "con todo el corazón, con toda el alma y con todo el espíritu", expresado -dijo- "con todo el caracú, con todo nuestro ser".

Una exhortación con canto popular
El obispo goyano insistió en que no se puede amar a Dios sin amar a los hermanos y afirmó que la cruz resume el mensaje de toda la Sagrada Escritura, al ser signo de la iniciativa de Dios y de la respuesta que espera del ser humano. Dirigiéndose especialmente a los devotos y peregrinos de la Cruz Gil, los animó a llevar la fe al corazón y a la vida concreta, evocando el canto popular: "Al pecho llevo la cruz y en mi corazón lo que dice Jesús".

En sintonía con el magisterio del papa Francisco, invitó a rezar y meditar las Bienaventuranzas como camino de verdadera felicidad, y recordó el pasaje de Mateo 25, en el que el Señor juzga según las obras de misericordia.

"Ñande Yara, nuestro Dios, tiene buena memoria: tuvo hambre y le diste de comer, estuvo sediento y le diste de beber; lo que hiciste al pobre, a mí me lo hiciste", expresó, apelando a la lengua guaraní para acercarse al sentir del pueblo.

Finalmente, monseñor Canecín alentó a los fieles a asumir como lema de vida cristiana la frase que sintetiza su carta pastoral de este año: "Al pecho llevo una cruz y en mi corazón lo que dice Jesús" y elevó una oración pidiendo que el Señor lleve a la gloria de la resurrección a todos aquellos que fueron redimidos en el madero sagrado de la cruz.+