La expedición en la cordillera mendocina llevó a un grupo de la Región Centro hasta los 4.400 metros, en una experiencia que combinó exigencia física, formación espiritual y contacto con la historia.
El arzobispo de Mendoza reflexionó sobre la sabiduría de María y el llamado a una paz auténtica, al presidir la celebración en el inicio de un nuevo año.
En la clausura del Año Jubilar, el arzobispo de Mendoza invitó a valorar los vínculos familiares, a acompañar a los más vulnerables y a renovar el compromiso con una Iglesia solidaria y sinodal.
En su homilía del 25 de diciembre, el arzobispo de Mendoza invitó a contemplar a Cristo como la luz verdadera que trae la paz definitiva y renueva el corazón para vivir como hijos de Dios.