El obispo de Formosa invitó a los fieles a colocar la Palabra de Dios en el centro de su vida personal y comunitaria. La definió como luz que ilumina, alimento que fortalece y criterio que discierne.
En el Domingo de la Palabra, el obispo auxiliar porteño invitó a redescubrir la cercanía de Dios que habla al corazón, ilumina la vida cotidiana y anima a salir al encuentro de los demás.
Desde General Roca, el obispo animó a fortalecer el vínculo personal y comunitario con la Palabra de Dios, y destacó su fuerza para iluminar las periferias, sanar divisiones y renovar la esperanza.
El arzobispo de San Juan de Cuyo destacó la fuerza transformadora de la Escritura cuando es acogida con apertura, fe y compromiso cotidiano.