Mons. Miñarro: 'Que la Palabra de Cristo habite en ustedes'
- 25 de enero, 2026
- General Roca (Río Negro) (AICA)
Desde General Roca, el obispo animó a fortalecer el vínculo personal y comunitario con la Palabra de Dios, y destacó su fuerza para iluminar las periferias, sanar divisiones y renovar la esperanza.
En el marco del Domingo de la Palabra de Dios, la misa fue presidida por monseñor Oscar Miñarro, administrador apostólico de Alto Valle del Río Negro y asesor del Departamento Nacional de Animación y Pastoral Bíblica de la Conferencia Episcopal Argentina (Denapbi-CEA).
La celebración eucarística tuvo lugar este 25 de enero, en la parroquia Nuestra Señora de Fátima, de la ciudad rionegrina de General Roca, y fue transmitida en directo a través del canal de YouTube del Denapbi, además de Facebook e Instagram de ABP-CEA.
El Domingo de la Palabra de Dios fue instituido por el papa Francisco mediante la carta apostólica en forma de motu proprio Aperuit illis, con el propósito de renovar en toda la Iglesia el amor, la escucha y el anuncio de la Sagrada Escritura.
Durante su homilía, monseñor Miñarro reflexionó sobre el lema de este año, "Que la Palabra de Cristo habite en ustedes" y subrayó que no se trata sólo de leer la Biblia, sino de permitir que la Palabra "permanezca en el corazón, como esas palabras importantes que nos marcaron para siempre en la vida".

"El desafío -señaló- es que la Palabra de Dios no sea algo ocasional, sino un vínculo vivo y personal, para preguntarnos cada día: ¿qué me dice Dios a mí desde su Palabra?".
Reflexión de las lecturas dominicales
Al comentar la primera lectura del profeta Isaías, explicó el significado de las tribus de Zabulón y Neftalí, ubicadas en zonas periféricas y expuestas a situaciones de violencia e inseguridad. "A los que viven en tinieblas, Dios les promete la luz. Es un mensaje de esperanza para nuestras propias oscuridades y para las de tantos hermanos que atraviesan situaciones difíciles", afirmó.
En referencia a la carta de san Pablo a los Corintios, el obispo advirtió sobre el peligro de las divisiones dentro de las comunidades. "Las divisiones entristecen el corazón del apóstol y siguen causando dolor hoy. La Palabra nos invita a trabajar en la unidad", expresó.
Al detenerse en el Evangelio, destacó que Jesús inicia su misión en Galilea, territorio periférico y olvidado. En ese contexto, recordó el magisterio del papa Francisco, quien insistía en que "las periferias no son sólo geográficas, sino también existenciales", y que el Evangelio debe llegar especialmente a quienes viven situaciones de exclusión, dolor y abandono.
"Jesús pone su carpa en las Galileas de ayer y de hoy", afirmó, y mencionó realidades concretas como las adicciones, la pobreza, la falta de vivienda o la incertidumbre laboral. "También cada uno de nosotros tiene sus propias Galileas, en las que necesita que el Señor se acerque y ponga luz", agregó.

El obispo resaltó además la elección de los pescadores como primeros discípulos, al valorar su sencillez, su capacidad de trabajo en equipo, su perseverancia y su experiencia con el fracaso. "La misión no es buscar éxitos, sino seguir tirando las redes, aun en medio de las frustraciones", sostuvo.
Finalmente, monseñor Miñarro animó a reconocer y agradecer la tarea silenciosa de tantos agentes pastorales, misioneros, catequistas y voluntarios que, desde distintos espacios, "acompañan, escuchan y están cerca de quienes más lo necesitan", siendo signos concretos de la ternura y la compasión de Dios en un mundo marcado por conflictos, violencia y guerras.
Denapbi: recursos bíblicos para la formación y la paz
En el cierre, se destacó el trabajo del Denapbi-CEA, que pone a disposición en su sitio web numerosos materiales para la formación bíblica de las comunidades.
Durante este año, el Denapbi prepara subsidios mensuales sobre el tema de la paz, inspirados en el llamado del papa León XIV en su discurso inaugural: "Les dejo mi paz, les doy mi paz". Los materiales proponen la lectura orante de la Palabra, ayudando a descubrir qué dice Dios, qué respuesta brota del corazón y a qué compromisos invita.
"Que la Palabra de Dios habite en nosotros para ser luz, cercanía y compasión, y para anunciar con la vida que el Reino de Dios está cerca", concluyó.+
