Domingo 18 de enero de 2026

León XIV exhortó a no confundir la felicidad con el éxito y la fama

  • 18 de enero, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
En el Ángelus dominical, el Santo Padre invitó a redescubrir la identidad cristiana desde el amor de Dios y a seguir el testimonio humilde de Juan el Bautista.
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El papa León XIV afirmó que la verdadera alegría del ser humano no se apoya en logros pasajeros ni en la búsqueda de reconocimiento, sino en la certeza de saberse amado y deseado por Dios Padre. Lo hizo durante la reflexión previa a la oración del Ángelus dominical, ante los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

"Nuestra alegría y nuestra grandeza no se basan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y deseados por nuestro Padre que está en los cielos", expresó el pontífice desde la ventana del Palacio Apostólico, retomando el pasaje del Evangelio de san Juan proclamado en la liturgia del día.

En su catequesis, León XIV centró su mensaje en la figura de Juan el Bautista, quien reconoce en Jesús al Mesías y lo señala como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo".

El Papa subrayó la actitud del Precursor, que proclama la misión divina de Cristo y luego se hace a un lado, consciente de que su tarea era preparar el camino del Señor.

La alegría y la humildad de Juan el Bautista
El Obispo de Roma destacó que Juan el Bautista, a pesar de gozar de gran popularidad y de ser una figura influyente entre el pueblo, no cedió a la tentación del éxito personal ni de la notoriedad.

"Frente a Jesús, reconoce su propia pequeñez y le da espacio a su grandeza", señaló y destacó la alegría y la humildad con las que el Bautista acepta retirarse una vez cumplida su misión.


A partir de este testimonio evangélico, el Papa advirtió sobre los riesgos de una cultura que sobrevalora la aprobación social, la visibilidad y el consenso, hasta el punto de condicionar las decisiones, los comportamientos y los vínculos. Según explicó, esta dinámica genera sufrimiento, divisiones y estilos de vida efímeros, decepcionantes y opresivos.

León XIV insistió en que el ser humano no necesita "sucedáneos de la felicidad", porque es el amor del Padre el que revela la verdadera identidad y el valor de cada persona.

"El amor del que nos habla Jesús es el de un Dios que viene a compartir nuestro esfuerzo y a asumir nuestras cargas, mostrándonos quiénes somos realmente y cuánto valemos a sus ojos", afirmó.

No distraerse
Antes de concluir, el Santo Padre exhortó a no distraerse ante el paso del Señor ni a malgastar tiempo y energías en lo que es mera apariencia. Con la ayuda de la Virgen María, a quien presentó como modelo de sencillez, sabiduría y humildad, invitó a imitar a Juan el Bautista manteniendo el espíritu atento y disponible.

Finalmente, animó a vivir con sobriedad y profundidad interior, a amar las cosas sencillas y las palabras sinceras, y a buscar cada día un momento de silencio para la oración y la escucha. "Ir al desierto para encontrarnos con el Señor y estar con Él", concluyó.+