Nigeria: un Año Nuevo sangriento: 50 personas asesinadas
- 7 de enero, 2026
- Kontagora (Nigeria) (AICA)
Ayuda a la Iglesia Necesitada expresó su profunda preocupación y condenó enérgicamente la reciente oleada de ataques violentos en el norte del estado de Níger y el sur del estado de Kebbi, Nigeria.
El obispo de Kontagora, Mons. Bulus Dauwa Yohanna, informó de la matanza de unas 50 personas durante los últimos días del 2025 y comienzo del 2026
El 2026 no comenzó pacíficamente en la diócesis de Kontagora, Nigeria. Así como los últimos días de 2025 estuvieron marcados por la violencia y el miedo, principios de enero de 2026 trajeron nuevos derramamientos de sangre, incluyendo la masacre de 42 hombres en la aldea de Kasuwan Daji, no lejos de Papiri, donde más de 200 escolares fueron secuestrados en noviembre.
La Fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) expresó su profunda preocupación y condena enérgicamente la reciente oleada de ataques violentos en el norte del estado de Níger y el sur del estado de Kebbi, Nigeria.
Según un informe enviado a ACN por la diócesis de Kontagora y firmado por el obispo, monseñor Bulus Dauwa Yohanna, bandidos fuertemente armados mataron a cerca de 50 personas durante una serie de ataques entre el 28 de diciembre de 2025 y el 3 de enero de 2026, que culminaron en la masacre en la aldea de Kasuwan Daji, cerca de Papiri, donde más de 200 escolares fueron secuestrados en noviembre.
El informe señala que "el 28 de diciembre de 2025, hombres armados en motocicletas abandonaron su refugio en la Reserva de Caza de Borgu y recorrieron varias aldeas. Luego se dirigieron a Kaiwa, donde asesinaron a cinco personas e incendiaron viviendas y almacenes de grano, antes de continuar hacia Gebe, donde mataron a dos personas más".
El obispo Yohanna, citado por ACN, informó que la noche del 1 de enero de 2026, los bandidos "pasaron de nuevo por Shafaci y quemaron documentos en la comisaría, pasando la noche en el bosque". La mañana del 2 de enero de 2026, alrededor de las 10, los atacantes "entraron en el recinto de la Iglesia católica en Sokonbora y destruyeron un crucifijo, imágenes del víacrucis e instrumentos musicales. Robaron dos motocicletas, teléfonos móviles y dinero en efectivo", antes de ocupar "un asentamiento cercano" de la etnia kambari, donde permanecieron hasta el día siguiente cuando los bandidos "abandonaron el asentamiento kambari cerca de Sokonbora y entraron en la aldea de Kasuwan Daji, a unos ocho kilómetros de distancia".
Los atacantes "prendieron fuego al mercado y a las casas circundantes, masacrando a 42 hombres tras atarles los brazos a la espalda". Las víctimas eran todos hombres, "tanto cristianos como musulmanes".
Los delincuentes también "secuestraron a un número indeterminado de mujeres y niños". El fuego fue "tan intenso que el humo se podía ver a 15 kilómetros de distancia".
Según el informe, el grupo de bandidos "circuló libremente por la zona norte del área de gobierno local de Borgu, estado de Níger, y la zona sur del área de gobierno local de Shanga, estado de Kebbi, sin ser interceptado por las fuerzas de seguridad".
En consecuencia, el miedo se extendió ampliamente entre la población, causando desplazamientos masivos, y familias se vieron obligadas a huir de sus hogares y medios de vida. Por lo tanto, el arzobispo Yohanna solicitó la intervención inmediata del gobierno, enfatizando que "hasta que se elimine a los bandidos y sus escondites en la Reserva de Caza de Kainji, existe la necesidad urgente de una fuerza militar bien equipada, capaz y autorizada para perseguir, enfrentar y eliminar a los bandidos cada vez que abandonen la reserva". Sin dicha respuesta, advierte, "habrá una pérdida masiva y continua de vidas y el desplazamiento permanente de un gran número de personas".
Por su parte ACN reiteró su compromiso de apoyar a las comunidades afectadas y se suma al llamamiento urgente de la Iglesia local, pidiendo a las autoridades nigerianas que tomen medidas inmediatas y eficaces para proteger a la población civil, poner fin a la impunidad de los grupos armados y desmantelar sus bases en las zonas forestales y reservas de la región.+
