Al concluir el Año Santo, el obispo de San Isidro destacó el compromiso pastoral de parroquias y comunidades que acogieron a los peregrinos y sostuvieron el camino jubilar.
Sacerdote de San Isidro y formador incansable, dejó una huella profunda en la transmisión de la fe al impulsar un modelo que puso a los hogares en el centro de la iniciación cristiana.
El obispo emérito de San Isidro aseguró que el santo es uno de los grandes protagonistas del Adviento, de quien destacó su "fe obediente, valentía creativa y paternidad tierna".
El sacerdote tenía 83 años y fue vicario general y párroco de la catedral. Con una extensa trayectoria pastoral, será despedido por la comunidad diocesana con una misa en el templo catedralicio.