Viernes 2 de enero de 2026

Bajo la mirada de María, la Iglesia de San Rafael inició el año orando por la paz

  • 2 de enero, 2026
  • San Rafael (Mendoza) (AICA)
El administrador apostólico, Mons. Mazzitelli, presidió la primera misa del año en la catedral, y reflexionó sobre el misterio de la Navidad, la figura de María y el anhelo de paz para los pueblos.
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En el marco de la Jornada Mundial de Oración por la Paz, el 1° de enero se celebró en la catedral San Rafael Arcángel la solemnidad de Santa María Madre de Dios. La celebración fue presidida por el administrador apostólico de San Rafael, monseñor Marcelo Mazzitelli, y reunió a la comunidad al inicio del nuevo año.

En su predicación, el obispo señaló que la Navidad no remite solo a un hecho del pasado, sino que expresa una presencia viva del Hijo de Dios en la historia y en la vida concreta de las personas. Indicó que el nacimiento de Jesús en Belén manifiesta el amor de Dios y constituye una invitación permanente al asombro y a una respuesta personal de fe.

Monseñor Mazzitelli centró parte de su reflexión en la figura de María, Madre de Dios, a quien presentó como mujer creyente que acogió el designio divino con libertad y fidelidad. Destacó su maternidad vivida con ternura y fortaleza, desde el nacimiento de Jesús hasta su entrega en la cruz y la alegría de la resurrección, así como su lugar en la vida de la Iglesia como Madre de los discípulos. Asimismo, recordó el reconocimiento de María como Madre de Dios en la tradición cristiana y su definición dogmática en el Concilio de Éfeso.

En relación con la Jornada Mundial de Oración por la Paz, el obispo reflexionó sobre el sentido cristiano de la paz, entendida no solo como ausencia de conflictos armados, sino como don que tiene su fuente en Cristo. Hizo referencia a las heridas que atraviesan a las personas, a los vínculos sociales y a los pueblos afectados por guerras, violencias y divisiones, tanto a nivel internacional como en la realidad argentina.

Por último, monseñor Mazzitelli presentó la oración por la paz como un compromiso que nace del encuentro con Cristo y de la apertura del corazón a su amor, capaz de transformar, reconciliar y permitir reconocer al otro como hermano.

La celebración concluyó con una invocación a María, Madre de Dios y Madre de la Paz, para que acompañe a la Iglesia en el testimonio de una paz recibida como don y compartida en la vida cotidiana.+

[Texto completo de la homilía]