Miércoles 28 de enero de 2026

Card. Fernández llama a una teología humilde y abierta a la luz de Dios

  • 27 de enero, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Al abrir la plenaria del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal subrayó que sin oración, escucha y discernimiento comunitario no es posible una comprensión plena de la realidad.
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Al iniciar la sesión plenaria del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del organismo, ofreció una meditación centrada en la necesidad de una humildad intelectual que permita a la teología y a la Iglesia dejarse iluminar por Dios en medio de las sombras del tiempo presente.

Con el título "No preguntes a la luz, sino al fuego", el purpurado argentino compartió una reflexión nacida de su oración personal, en la que dijo haber percibido una fuerte invitación a retomar una antigua convicción espiritual: Ubi humilitas ibi sapientia. Desde allí, propuso iniciar el trabajo doctrinal desde una actitud de humildad ante el misterio.

El cardenal Fernández recordó que, aunque el ser humano posee una notable capacidad de pensamiento y análisis, no alcanza una comprensión exhaustiva de la realidad.

"Incluso con las tecnologías más poderosas -afirmó- es imposible que la mente humana abarque la totalidad y todos los aspectos de lo real. Eso solo es posible para Dios". De este límite se desprende, según explicó, la incapacidad de interpretar plenamente los significados y matices de una persona, de un acontecimiento histórico o de una verdad.

No caer en los engaños y los excesos
En este marco, advirtió que el progreso científico y tecnológico exige una conciencia aún mayor de la propia limitación, para no caer en engaños que, a lo largo de la historia, derivaron en tragedias humanas justificadas con razonamientos falsos. Mencionó, entre otros ejemplos, los excesos de la Inquisición, las guerras mundiales, la Shoá y las masacres en Gaza. "Lo mismo puede ocurrir en la vida de cada uno -señaló- cuando vivimos demasiado seguros de lo que sabemos".

El prefecto planteó entonces dos actitudes fundamentales. La primera: reconocer que para comprender plenamente es necesario ser iluminados por Dios, invocarlo, orar, escucharlo y dejarnos guiar por Él. "La fe nos asegura que esto es posible -dijo- y confiamos en Él, credere Deo". La segunda: reflexionar y analizar la realidad escuchando a los demás, acogiendo perspectivas diversas que permiten descubrir aspectos nuevos, especialmente desde las "periferias", donde la realidad se percibe de otro modo.

Todos debemos buscar la verdad
En sintonía con una reciente afirmación del papa León XIV, el cardenal Fernández recordó que "ninguno posee la verdad toda entera, todos debemos buscarla con humildad y juntos", y propuso una Iglesia que no se encierre en sí misma, sino que permanezca a la escucha de Dios para poder escuchar verdaderamente a todos.

Aplicando esta mirada al ámbito teológico, advirtió sobre el riesgo de perder la visión de conjunto de los misterios de la fe, hoy fragmentados en especializaciones aisladas. Invitó a recuperar un "realismo saludable", propio de los grandes sabios y místicos de la Iglesia, frente a la tentación de emitir juicios definitivos sin la debida formación ni discernimiento.

Hacia el final, el cardenal evocó a san Buenaventura, quien en el Itinerarium mentis in Deum exhorta a dirigir las grandes preguntas no a la luz, sino al fuego que inflama y transforma. "Ese fuego es Dios -concluyó-, encendido por Cristo con el fervor de su pasión". Con esta convicción, invitó a los participantes a pedir en silencio el don de esa experiencia que solo puede conceder el Señor.+