Martes 27 de enero de 2026

El Papa reafirma el rechazo de la Iglesia al antisemitismo y a toda discriminación

  • 27 de enero, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
En el Día de la Memoria, León XIV recordó la fidelidad a Nostra Aetate y se sumó a la voz de sus predecesores para que el horror del Holocausto no sea olvidado ni se repita.
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Con motivo del Día de la Memoria, que se conmemora cada 27 de enero en recuerdo de las víctimas del Holocausto, el papa León XIV reafirmó la postura de la Iglesia católica contra toda forma de antisemitismo y de discriminación étnica, lingüística, nacional o religiosa.

El pontífice confió su reflexión a una publicación en la red social X (@Pontifex), en la que subrayó que la Iglesia "permanece fiel a la firme posición de la Declaración Nostra Aetate contra todas las formas de antisemitismo" y rechaza "cualquier discriminación o acoso" basado en la identidad de las personas. El mensaje se inscribe en la línea de continuidad con las intervenciones de los Papas a lo largo de la historia frente a las tragedias del siglo XX.

La conmemoración del Holocausto, recordó el Papa, no es un mero ejercicio de memoria histórica, sino una llamada a la conciencia de la humanidad para evitar que se reabran los abismos del odio, el nacionalismo extremo y la indiferencia. En este sentido, las palabras del Sucesor de Pedro se suman al magisterio de sus predecesores, que alertaron tempranamente sobre la barbarie en curso.

Pío XII, Benedicto XVI, Juan Pablo II y Francisco
Entre ellos, Pío XII, quien en su mensaje radiofónico de Navidad de 1942 denunció que "cientos de miles de personas, sin culpa alguna, a veces solo por razón de nacionalidad o de estirpe, están destinadas a la muerte o a un progresivo aniquilamiento". Aquellas palabras, pronunciadas cuando el mundo aún desconocía la magnitud del exterminio, fueron reconocidas posteriormente como una clara referencia a la Shoá.


En 2008, Benedicto XVI subrayó el valor de ese mensaje y recordó que Pío XII actuó muchas veces de modo silencioso para salvar al mayor número posible de judíos, recibiendo luego numerosos testimonios de gratitud de autoridades del mundo judío, entre ellas la entonces ministra israelí Golda Meir.

También san Juan Pablo II evocó los "terribles y dolorosos recuerdos" ligados a Berlín y a la llamada "solución final", mientras que Pablo VI destacó, en 1971, el testimonio heroico de san Maximiliano María Kolbe en Auschwitz, signo de que incluso en los campos de exterminio podían surgir gestos supremos de caridad.

Más recientemente, el propio León XIV recordó, en el Jubileo del mundo misionero y de los migrantes, el grito de dolor que se eleva a Dios ante el aparente triunfo del mal, reafirmando la esperanza cristiana en una salvación que no tarda.

En sintonía con el papa Francisco, quien llamó a mantener "los ojos y el corazón abiertos" para que el pasado ilumine el presente y el futuro, el Papa reiteró que la Shoá es una lección permanente para la humanidad y una advertencia frente a nuevos horrores que pueden anidar en las grietas de la conciencia.+