Gallagher: la gestación subrogada es una 'nueva forma de colonialismo'
- 15 de enero, 2026
- Roma (Italia) (AICA)
El secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales afirmó que esta práctica prioriza los intereses de los adultos sobre los de los niños.
Mons. Gallagher en la embajada de Italia ante la Santa Sede condenó la gestación subrogada
El secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, monseñor Paul Richard Gallagher, denunció que la gestación subrogada convierte a la persona en objeto de transacción y constituye una "nueva forma de colonialismo" sostenida por mecanismos de mercado que terminan explotando a los más vulnerables.
El arzobispo Gallagher hizo estas declaraciones el 13 de enero, en la Embajada de Italia ante la Santa Sede, al intervenir en el diálogo "Un frente común por la dignidad humana: Prevenir la mercantilización de las mujeres y los niños en la gestación subrogada".
La intervención se apoyó en las recientes palabras del papa León XIV, quien el 9 de enero de 2026, ante el Cuerpo Diplomático acreditado, calificó la práctica de violación de la dignidad del niño -reducido a "producto"- y de la madre -instrumentalizada en su cuerpo y proceso generativo-, al transformar la gestación en un "servicio negociable".
El diplomático vaticano sostuvo que el problema de fondo es la mercantilización de la persona: incluso cuando se presenta como gesto "generoso", la lógica contractual acaba colocando el interés del adulto por encima del bien del menor. En su análisis, el niño pasa a ser "entregado" en virtud de un contrato y la mujer queda reducida a un instrumento reproductivo, con consecuencias sociales directas sobre la comprensión de la maternidad y de la dignidad humana.
Monseñor Gallagher subrayó además que el consentimiento formal no siempre es garantía contra el abuso: muchos acuerdos se firman bajo presión económica y mediante agencias intermediarias que limitan la libertad real de decisión.
"La única respuesta coherente es abolir"
En el encuentro se abordó también el debate internacional sobre si conviene prohibir o regular el fenómeno. Gallagher advirtió que la regulación puede resultar "inadecuada y contraproducente", porque al facilitar y "asegurar" procedimientos, aumenta la demanda y, por tanto, la oferta: más contratos, más mujeres expuestas a explotación y más niños tratados como mercancía.

En el mismo diálogo participó la ministra italiana de Familia, Natalidad e Igualdad de Oportunidades, Eugenia Maria Roccella, quien defendió la línea legislativa de Italia y rechazó que pueda hablarse de "donación" en la gestación subrogada: "no se puede contractualizar un embarazo", vino a sostener, insistiendo en que la prioridad debe ser la tutela del menor y la acción coordinada en foros multilaterales.
Gallagher concluyó apelando a un trabajo compartido a nivel internacional para impedir que la práctica se consolide especialmente en países más pobres, recordando que "nadie tiene derecho a un niño", que es un don, y que la diplomacia de la Santa Sede seguirá insistiendo en la protección de los derechos de los niños.+
