Domingo 1 de febrero de 2026

León XIV: 'Bienaventuranzas, el camino de la verdadera felicidad'

  • 1 de febrero, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
"Son luces que el Señor enciende en la penumbra de la historia", manifestó el Papa durante el Ángelus por el cuarto domingo del tiempo Ordinario.
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En el primer domingo de febrero y cuarto del tiempo Ordinario, el papa León XIV presidió el rezo del Ángelus ante cientos de fieles en la plaza de San Pedro.

A la luz de la Palabra, el Santo Padre se refirió a las Bienaventuranzas, que muestran "el camino de la verdadera felicidad" y renuevan la esperanza en Dios. Además, recordó que este pasaje evangélico es "una página espléndida de la Buena Noticia que Jesús anuncia a toda la humanidad".

Explicó también que las Bienaventuranzas "son luces que el Señor enciende en la penumbra de la historia", ya que revelan el proyecto de salvación de Dios y manifiestan una lógica distinta a la del mundo. En ese sentido, sostuvo que solo Dios puede llamar verdaderamente bienaventurados a los pobres y a los afligidos, porque "Él es el sumo Bien que se da a todos con amor infinito".

Asimismo, el Papa León XIV aseguró que la felicidad auténtica no es fruto del éxito ni del poder, sino un don que se recibe y se comparte: "La verdadera felicidad no se compra ni se conquista, se recibe y se comparte a causa de Cristo". Es Dios quien "puede saciar a quienes buscan paz y justicia", porque es "el justo juez del mundo, autor de la paz eterna", dijo.

El pontífice advirtió además que las Bienaventuranzas invitan a revisar los criterios con los que se mide la vida personal y social, ya que el Evangelio propone una lógica que "desarma la cultura del descarte y del individualismo". Para el obispo de Roma, seguir a Jesús implica asumir un estilo de vida marcado por la mansedumbre, la misericordia y el compromiso con los más frágiles, confiando en que "Dios nunca abandona a quienes ponen en Él su esperanza".

Finalmente, el obispo de Roma alentó a los fieles a vivir las Bienaventuranzas como un camino concreto de esperanza, especialmente para quienes sufren, son excluidos o descartados, recordando que el Evangelio eleva a los humildes y ofrece consuelo a los que confían en Dios.

Además, pidió rezar para que las comunidades cristianas sean "signos vivos de la alegría del Reino" y testigos de una felicidad que nace del amor y del servicio.+