Miércoles 28 de enero de 2026

León XIV: 'La Encarnación es el fundamento de la esperanza cristiana'

  • 4 de enero, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El Papa invitó a vivir una fe concreta, que reconozca la cercanía de Dios en lo cotidiano y se exprese en compromiso con la dignidad humana, la justicia y la paz.
Doná a AICA.org

En su reflexión previa al rezo del Ángelus, en el segundo domingo después de la Natividad del Señor, el papa León XIV puso en el centro del anuncio cristiano el misterio de la Encarnación, al que definió como la raíz auténtica de la esperanza, llamada a traducirse en una fe viva y comprometida con la realidad concreta de las personas.

Inspirado en el prólogo del Evangelio de san Juan -'Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros'-, el pontífice recordó que la esperanza cristiana no se apoya en cálculos humanos ni en un optimismo ingenuo, sino en la certeza de que Dios ha querido compartir la historia de la humanidad. Al hacerse hombre en Jesús, subrayó, Dios no permanece distante, sino que camina con la vida concreta de cada persona.

León XIV afirmó que la Navidad no es solo el recuerdo de un acontecimiento del pasado, sino una llamada permanente a reconocer la cercanía de Dios en la vida cotidiana. "En Jesús, Dios se hace uno de nosotros y camina a nuestro lado, asegurándonos que nunca estamos solos en la travesía de la vida", señaló y destacó que se trata del Dios-con-nosotros, presente en la fragilidad humana y en las situaciones reales de cada día.


El Papa explicó que la Encarnación comporta un doble compromiso inseparable. Por un lado, hacia Dios, revisando las formas de vivir y expresar la fe para que no se reduzcan a ideas abstractas, sino que partan siempre de la humanidad concreta de Jesús. Creer en el Dios hecho carne, dijo, implica reconocerlo cercano, presente en los rostros de los hermanos y en la realidad cotidiana.

Encarnación y compromiso con el ser humano
Por otro lado, el Papa indicó que la Encarnación compromete de manera directa con el ser humano. Si Dios se hizo uno de nosotros, toda persona posee una dignidad inviolable que debe ser respetada y cuidada. De allí nace la exigencia de vivir la fraternidad, la comunión, la justicia y la paz como consecuencias concretas de la fe cristiana.

El Santo Padre insistió en que el cuidado de los más frágiles y la defensa de los débiles no son aspectos secundarios, sino una expresión esencial del culto auténtico a Dios. "No hay un culto verdadero a Dios sin el cuidado de la carne humana", afirmó y señaló que la solidaridad debe ser el criterio de las relaciones humanas.

Al concluir, León XIV exhortó a los fieles a dejarse sostener por la alegría de la Navidad para continuar el camino cristiano con esperanza renovada, y encomendó este compromiso a la Virgen María, modelo de disponibilidad y servicio, pidiendo que ayude a los creyentes a vivir una fe cada vez más encarnada y cercana a la vida de los demás.+