Mons. Croxatto: 'No cerremos nuestros sueños: sigamos caminando juntos como Iglesia'
- 6 de enero, 2026
- Neuquén (AICA)
En su saludo por el inicio de 2026, el obispo neuquino alentó a profundizar la sinodalidad y propuso vivir el nuevo año como un tiempo marcado por el amor que renueva la esperanza.
Reflexión mensual de monseñor Croxatto
Al comenzar el año 2026, el obispo de Neuquén, monseñor Fernando Croxatto, dirigió un mensaje a las comunidades de la diócesis en el que expresó su saludo fraterno y renovó la invitación a continuar el camino de una Iglesia sinodal, animada por el Espíritu Santo en comunión, misión y participación.
En sus palabras, destacó el valor del "caminar juntos" de cada comunidad y entre todas las comunidades, como signo concreto del estilo eclesial que la Iglesia está llamada a profundizar en este tiempo. En ese marco, recordó el reciente cierre del Año Jubilar e invitó a que esa etapa de gracia no signifique un punto final, sino un nuevo impulso para la vida pastoral.
Retomando lo expresado en la homilía de clausura del Año Santo, el obispo subrayó la importancia de "no clausurar los sueños, sino de seguir haciendo realidad el anhelo de una Iglesia cercana a la vida de su pueblo, especialmente a los sencillos y pobres".
"Una Iglesia -señaló- atenta a la escucha, comprometida en levantar la esperanza y perseverante en el bien, que se acerque sin miedo a los débiles y frágiles de hoy, a quienes sienten que el futuro se les ha cerrado y la vida ha perdido sentido".
Una Iglesia que no teme embarrarse
Asimismo, puso de relieve una Iglesia que no teme "embarrarse" ni equivocarse a los ojos de la mundanidad, pero que es reconocida por los que no cuentan y permanecen invisibilizados en la sociedad. Una Iglesia alegre desde lo pequeño y desde su pobreza, que aprende constantemente de Jesucristo, quien eligió el último lugar -del pesebre a la cruz- para revelar el camino del amor verdadero.
Mirando al año que comienza, el obispo propuso vivirlo, aun sin ser jubilar, como un "año santo por el amor", tomando como lema una expresión del papa Francisco en Fratelli tutti: "Lo que no podemos perder es el amor". En esa línea, animó a buscar lo mejor del otro por el simple hecho de ser digno de ser amado, y recordó las palabras de san Pablo a los Colosenses: "Revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección".
Finalmente, interpeló a las comunidades a animarse a soñar una Iglesia que ame en cada pastoral, movimiento y grupo, con la certeza de que el amor levanta y renueva la esperanza, como lo sigue haciendo el Niño de Belén con su permanente confianza en su pueblo y en la Iglesia neuquina.+
