Miércoles 7 de enero de 2026

Vaticano: el balance del Año Santo superó las expectativas

  • 5 de enero, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Con más de 33,4 millones de peregrinos, las cifras superaron las estimaciones iniciales para el Año Santo convocado por el papa Francisco y que clausurará León XIV el 6 de enero.
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El proprefecto del Dicasterio para la Evangelización, monseñor Rino Fisichella, presentó el 5 de enero las cifras finales del Año Santo y proyectó el 2033 como un momento "particularmente significativo" para celebrar el 2.000 aniversario de la Redención.

Con más de 33,4 millones de peregrinos, las expectativas se cumplieron casi al pie de la letra. Sin embargo, sobre todo, los responsables creen que el Jubileo ha transformado Roma tanto a nivel infraestructural como espiritual.

"El Jubileo fue verdaderamente un año de gracia. La dimensión espiritual del Jubileo nos permitió ver a un pueblo de fe en camino, sediento de oración y conversión", dijo el arzobispo Fisichella, durante la rueda de prensa que resumió el Año Jubilar 2025. 

Fisichella añadió: "El camino no termina. Fue simplemente una etapa importante que nos prepara para el próximo acontecimiento de gracia, de alcance global, que ya nos espera más allá de nuestras puertas".

Mons. Rino Fisichella durante la conferencia de prensa

Este martes 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, a las 9:30 (hora de Roma), el papa León XIV cerrará la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. Estarán presentes el presidente de la República Italiana, representantes de las autoridades civiles y militares, y una numerosa multitud de fieles. Con este sencillo, pero elocuente gesto -el cierre de la última Puerta Santa-, concluirá el Jubileo ordinario de 2025.

Esta tarde, el Dicasterio para la Evangelización, junto con un equipo de voluntarios, realizará su última peregrinación a la Puerta Santa, marcando el final del viaje que millones de peregrinos han realizado este año a este lugar simbólico.

Un momento especial
Monseñor Fisichella destacó que el año pasado fue, en muchos aspectos, excepcional. Fue un momento de inflexión en los pontificados. El Jubileo de 2025 fue iniciado por el papa Francisco y continuado y concluido por el papa León XIV. Los actos de la sede vacante y el cónclave se integraron en el programa del Jubileo. "La atención del mundo entero se centró en Roma, que se convirtió en el centro de atención mediática", señaló el arzobispo al resumir los últimos 12 meses.

La cifra de peregrinos superó las expectativas
Durante una rueda de prensa, se informó que 33.475.369 peregrinos llegaron a Roma y participaron en los actos jubilares. Las estimaciones iniciales sitúan la cifra en 31,7 millones, superando considerablemente el total. Como muestran los datos, se produjo un aumento inesperado de llegadas a la Ciudad Eterna a partir de mayo; sin embargo, todo se gestionó con sumo cuidado. Se agradeció la cooperación entre el Vaticano y los representantes de las autoridades y los servicios.

Los datos presentaron resultados de un sistema de conteo que incluyó cámaras en la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, conteo manual de voluntarios en las otras basílicas y el registro de asistentes a eventos y en el sitio web oficial, cruzados con cálculos de densidad por metro cuadrado en las plazas.

Entre los peregrinos que llegaron a Roma (fuera de Italia), los países más numerosos fueron: EE.UU. (12,57%), España (6,23%), Brasil (4,67%), Polonia (3,69%) y Alemania (3,16%).

"Roma, fiel a su misión, demostró ser una ciudad hospitalaria, segura y funcional, donde todos los servicios, desde el transporte hasta la atención sanitaria, funcionaban en beneficio de los habitantes, peregrinos y turistas, que no escaseaban", añadió Fisichella.

El proprefecto también señaló: "El jubileo no fue una inversión en vano; fue un impulso que no solo trajo desarrollo, sino que también dejó infraestructuras duraderas para la ciudad y para toda Italia".

Señales de esperanza
Los 35 grandes actos jubilares y las peregrinaciones diarias revelaron una Iglesia llena de dinamismo, respondiendo a desafíos reales, guiada por el Espíritu Santo. "El jubileo -dijo Fisichella- revitalizó la actividad pastoral, que, si se aprovecha adecuadamente, puede dar frutos duraderos a las iglesias locales".

Entre los momentos especiales del Jubileo de 2025 se encuentran la reunión de jóvenes en Tor Vergata y el momento de confesión en el Circo Massimo, la procesión de hermandades de todo el mundo y la canonización de dos jóvenes: san Carlo Acutis y san Pier Giorgio Frassati. Estos dos jóvenes santos, como señaló el arzobispo, son "iconos del Jubileo que traen esperanza a la joven Iglesia".

Otros hitos importantes de las reuniones de aniversario fueron el Jubileo de los Gobernantes y el Jubileo de los Prisioneros. El encuentro de las comunidades de voluntarios y el servicio voluntario de un año en Roma se convirtieron en símbolos de esperanza y gratitud. "Los voluntarios, de diversos países y edades, crearon un ambiente de seguridad y calidez con su amabilidad, dedicación y sonrisas", añadió el proprefecto.


Junto a monseñor Rino Fisichella estuvo el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, quien destacó el "legado muy positivo" del Jubileo para la ciudad, no sólo por las obras realizadas, sino también por la recuperación de la autoestima de los romanos.

"Quizás el principal legado es la confianza en la posibilidad de mejorar y transformar la ciudad", afirmó el funcionario, enfatizando que se ha demostrado que es posible implementar cambios estructurales de manera oportuna.

Mirando hacia el futuro, monseñor Fisichella abordó la fecha de 2033, en la que se cumplirán los 2.000 años de la muerte y resurrección de Jesús, aclarando que la celebración de un nuevo Jubileo dependerá de una decisión del papa León XIV.

El Jubileo, que tiene sus raíces en el año sabático judío, consiste en "un perdón general, una indulgencia abierta a todos y la posibilidad de renovar la relación con Dios y el prójimo". Esta indulgencia requiere obras penitenciales, incluidas peregrinaciones y visitas a iglesias.

El papa Bonifacio VIII instituyó el primer Año Santo en 1300, que inicialmente se celebraba cada siglo, luego pasó a ser cada 50 años según el modelo bíblico y finalmente se fijó en cada 25 años.+