Mons. Santiago afirma que se requiere justicia para construir la paz
- 15 de enero, 2026
- San Nicolás (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de San Nicolás de los Arroyos destacó que la paz es fruto de la justicia y llamó a trabajar por el derecho y la dignidad de las personas, en un contexto social de pobreza y desigualdad.
Reflexión dominical del obispo de San Nicolás de los Arroyos
El obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Hugo Santiago, reflexionó el significado del Bautismo de Jesús, su identidad y su misión, con acento en la justicia como fundamento de la paz social.
El obispo partió de la primera lectura bíblica, que presenta la figura del Siervo de Dios, elegido y sostenido por el Padre, ungido con el Espíritu para llevar el derecho a las naciones. Señaló que Jesús, como Hijo amado del Padre, recibe el Espíritu Santo para cumplir una misión concreta: dar a conocer e implantar el derecho en la tierra de manera pacífica, sin violencia ni imposición.
Monseñor Santiago recordó una enseñanza de san Agustín, quien definía la paz como "la tranquilidad en el orden", fruto del cumplimiento del derecho y del respeto a la dignidad de cada persona. A partir de esta idea, afirmó que la justicia constituye el camino indispensable para alcanzar la paz y que la misión de Jesús se expresó en la predicación de la ley de Dios como fuente de razón y justicia.
Pobreza y realidad carcelaria
En su mensaje, el obispo compartió una experiencia personal durante una visita a un penal, donde observó la juventud de muchos detenidos. A partir de ese contacto, expresó su convicción de que en la Argentina la pobreza ocupa un lugar central en la realidad carcelaria. Indicó que muchas personas privadas de la libertad crecieron sin condiciones básicas como vivienda digna, alimentación adecuada, educación y formación en valores cristianos, y que esa carencia condujo a decisiones erróneas que tuvieron graves consecuencias.
Sin señalar responsabilidades individuales, monseñor Santiago cuestionó la mirada social sobre la seguridad, centrada casi exclusivamente en el aumento de controles y castigos. Sostuvo que la causa más profunda de la inseguridad es la injusticia y la falta de acceso a las necesidades básicas, en un contexto donde conviven la carencia extrema y el derroche.
Por último, el obispo invitó a reflexionar sobre la situación socioeconómica del país y llamó a asumir, como comunidad, la misión de implantar el derecho en la tierra. Destacó la importancia de generar trabajo, educar y formar en valores cristianos, con la convicción de que el compromiso con la justicia favorece la disminución de la violencia y el crecimiento de la paz y la seguridad.+
