Mons. García Cuerva: 'Redescubrir el Bautismo como fundamento de la vida cristiana'
- 13 de enero, 2026
- Buenos Aires (AICA)
El arzobispo de Buenos Aires animó a asumir con compromiso la gracia recibida, vivir como discípulos misioneros y ser testigos de la luz de Cristo en la vida cotidiana.
En el marco de la celebración de la fiesta del Bautismo del Señor, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, invitó a volver la mirada sobre el propio Bautismo, sacramento que constituye el fundamento de toda la vida cristiana y la puerta de entrada a la Iglesia como familia de Dios.
En su homilía, el arzobispo porteño subrayó que celebrar este misterio es también renovar la conciencia del don recibido y del compromiso que brota de haber sido sumergidos en Cristo.
Monseñor García Cuerva recordó que el Bautismo está profundamente arraigado en la fe del pueblo sencillo y que, como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, es el inicio del camino del seguimiento del Señor como discípulos misioneros. En este sentido, evocó la invitación del papa Francisco a conocer y recordar la fecha del propio Bautismo, del mismo modo que se recuerda la fecha de nacimiento, como signo del "nacer en Cristo" y de la incorporación a la comunidad eclesial.
La reflexión destacó que las lecturas litúrgicas de la fiesta ponen el acento en la acción del Espíritu Santo, que impulsa a ser "evangelizadores con espíritu", según la expresión de Evangelii gaudium. Ser cristianos bautizados implica, así, unir oración y compromiso, evitando tanto un espiritualismo desligado de la realidad como un activismo vacío de encuentro personal con Dios.
Tras advertir sobre el riesgo de "apagar el Espíritu" recibido en el Bautismo, señaló la responsabilidad de los cristianos frente a las diversas expresiones de la cultura de la muerte: la indiferencia, el egoísmo, la violencia, la exclusión y otras realidades que hieren especialmente a los más jóvenes. Frente a ello, el prelado afirmó que el Bautismo da la fuerza necesaria para ser testigos de la vida nueva y para encender, con compromiso concreto, el fuego del Espíritu.
Despertador de la vocación del bautizado
En relación con los signos propios del sacramento, el arzobispo recordó el valor de la vela encendida en el Cirio Pascual, símbolo de Cristo resucitado. Ese gesto expresa la vocación de todo bautizado a ser luz en medio de las oscuridades y a asumir, personalmente y como comunidad, el compromiso que un día asumieron padres y padrinos.
Monseñor García Cuerva insistió en afirmar que el Bautismo no puede quedar reducido a un recuerdo ocasional o a una tradición cultural, sino que debe ser alimentado constantemente en la Eucaristía, la Palabra de Dios, la oración, la vida comunitaria y el ejercicio de la caridad, especialmente con los más pobres. Sólo así se evita una fe vivida por costumbre y se fortalece un auténtico encuentro personal con Cristo.
Finalmente, a la luz del Evangelio del Bautismo de Jesús, recordó que en ese sacramento Dios pronuncia también sobre cada bautizado las palabras: "Este es mi hijo muy querido". Una certeza llamada a sostener la vida cristiana incluso en los momentos de dificultad, y a renovar el llamado, planteado por el papa Francisco, a asumir sin demora la misión que brota del Bautismo: ser discípulos misioneros al servicio del Evangelio.+
