Jóvenes porteños realizaron una misión que fortaleció la fe en Chilecito
- 12 de enero, 2026
- Chilecito (La Rioja) (AICA)
Miembros de la parroquia San Pedro Apóstol compartieron días de servicio y encuentro en barrios de la ciudad riojana, dejando testimonio de comunidad y despertando nuevos llamados vocacionales.
Misioneros porteños en la diócesis de La Rioja
Un grupo de jóvenes de la parroquia San Pedro Apóstol de la arquidiócesis de Buenos Aires vivió una experiencia misionera en distintas comunidades de la ciudad de Chilecito, donde compartieron jornadas de fe, cercanía y servicio que dejaron huellas profundas tanto en quienes recibieron la misión como en quienes la llevaron adelante.
Acompañados por el presbítero Juan Pedro Aquino y por seminaristas, los cerca de 60 jóvenes misioneros fueron recibidos en las parroquias Sagrado Corazón de Jesús y Nuestra Señora del Valle. Durante varios días realizaron visitas casa por casa, celebraciones litúrgicas, encuentros comunitarios y gestos sencillos de cercanía pastoral que fortalecieron la vida de fe y el sentido de pertenencia en los distintos barrios.
El padre Aquino explicó que la misión es fruto de un prolongado proceso de discernimiento y preparación espiritual. A lo largo del año, los jóvenes participan de instancias de formación, retiros y encuentros comunitarios que culminan en la experiencia misionera.

"Buscamos lugares donde nuestra presencia sea útil y necesaria. Chilecito apareció como un llamado claro y sentimos que Dios nos invitaba a venir", expresó el sacerdote, y destacó el protagonismo juvenil como clave para una fe madura y compartida.
Al hacer un balance de la misión, el presbítero subrayó la profunda raíz cristiana del pueblo riojano. "Encontramos una fe honda, muchas veces silenciosa, pero firme. En cada casa y en cada celebración descubrimos una capacidad de encuentro y de fiesta que nos llenó el corazón", afirmó.
Asimismo, remarcó la importancia de la vida comunitaria como respuesta a realidades sociales complejas, especialmente aquellas que afectan a niños y jóvenes.
El testimonio de un seminarista
Entre los acompañantes se encontraba Pedro Girado, seminarista de 22 años, quien compartió su testimonio vocacional y señaló que la misión fue decisiva en su camino de fe. "La primera vez que fui a misionar se me prendió un fuego en el corazón. Ahí me encontré con Dios y descubrí un lugar donde podía ser feliz", recordó. Con el paso del tiempo y en un proceso de discernimiento y oración, reconoció en esa experiencia el llamado al sacerdocio.
Durante su estadía en el barrio Pomán Norte, el seminarista destacó la sensibilidad espiritual de la comunidad, marcada por la devoción a la Virgen y a los santos. "En gestos simples, como rezar ante una imagen, la gente pone toda su vida en manos de Dios", señaló, valorando la riqueza de la fe popular presente en cada familia.
Adolescentes misioneros
La misión también fue una experiencia transformadora para los más jóvenes. Gael y Carola, ambos de 17 años, coincidieron en resaltar la hospitalidad y la alegría con la que fueron recibidos.

"Nos abrieron las puertas y nos recibieron con una sonrisa. Nos llevamos mucho amor", expresaron y animaron a otros jóvenes a salir de la zona de confort y a animarse a vivir experiencias de servicio y encuentro.
La experiencia misionera en Chilecito dejó un mensaje común en sacerdotes, seminaristas y jóvenes: la Iglesia se renueva y permanece viva cuando se anima a salir al encuentro, a compartir la fe y a construir comunidad desde el amor, la alegría y la paz.+
